lunes, 6 de octubre de 2014

AL-TAWHID ISLAMICO. LA UNION ISLAMICA


AL-TAWHID ISLAMICO. LA UNION ISLAMICA


                                                                                                                                Roberto Liñán.



 INTRODUCCIÓN


Tawhid es el término árabe que significa “unión”, “unificación”, “hacer la unión”. Para muchos activistas árabes del siglo veinte es la doctrina axial que realmente define al islam, pero para otros no es una “doctrina”, pues según ellos no es una creencia sino una acción, que elimina cualquier resto de idolatría, es una intensa práctica con la que se va desalojando de Allah todo lo que no es El y que conduce hacia la libertad de espíritu ya que es una renuncia a la “falsedad”. Este término tiene un desarrollo moderno con bases profundas utilizadas por antiguos teólogos, pero no esta mencionado en el Qur’an,[1] viene de la forma verbal wahhada que proclama la unicidad de Dios, y algunos estudiosos musulmanes afirman que lo sugiere claramente la Sura 112:1-4:

                                         Dí: Él es Dios, único.
                                         Dios es impenetrable
No ha engendrado ni ha sido engendrado
                                         Y no hay nadie igual a Él.

Este es un pasaje recitado como parte de los cinco rezos del día. Tawhid[2] viene de la palabra Wahid, que significa Uno, y así se dice: Allah Wahid, Allah es Uno, por lo tanto tawhid quiere decir también Unidad y Reunificación, y su contrario es el shirk, esto es, “asociación”, que en este caso significa asociar a Dios con algo o alguien, pero que no debe ser así, pues se corre el riesgo de tomar ese algo añadido como divino parte de Allah, y también puede ser tentador ser venerado. A este término puede utilizársele en dos sentidos: Para dar nombre a la enseñanza fundamental del islam expresada en su fórmula de que “No hay más dios que Dios”, es decir, sólo en las manos de Dios está el sentido y destino de todo el universo; y el otro sentido, es el camino que sigue el musulmán, que es lo que significa en realidad esta enseñanza básica, en un proceso constante de demolición de ídolos, así el ser humano va reunificándose con Dios excluyente. Según algunos estudiosos este término no debe traducirse como “monoteísmo”, pues implicaría a una mentalidad que no podría escapar del dualismo o del trinitarismo.

AL-TAWHĪD

El tawhid en el islam es la comprensión de que todo lo que existe es unidad, la unidad de todo lo que existe con Dios,[3] para evitar las confusiones de mundos “excluyentes”, como el griego racional o el oriental semíticos, dependiente de diversas circunstancias, para quedar enfrascados en la mística o el materialismo como extremos irreconciliables, pues también niega los atributos de Dios; estas afirmaciones son comunes a las religiones monoteístas que anteceden históricamente e inspiraron al islam. El tawhid tiene dos consecuencias, una a nivel superficial y la otra la que afecta al musulmán profundamente. El primer nivel implica la comprensión intelectual de que no hay más verdad que Dios, sólo él es perfecto, por ello rechaza a todos los ídolos que el ser humano se forma, el culto a las imágenes o a las personas, así como las interpretaciones del poder, supersticiones, negación a los intentos de institucionalización de la espiritualidad, etc. 

             El segundo nivel implica el universo interior del ser humano, la unificación interior sobre lo que es Dios, la reunificación del propio ser, dividido por la necesidad ante la emergencia de la sabiduría, para renacer nuevamente desaparece ante él todo los límites de esclavitud que implica la mentira de una supuesta autonomía y el aislamiento del ser humano. Por lo tanto el término de tawhid tiene dos significados, uno interior y otro exterior, con sus respectivas acciones. La primera es una enseñanza formal, y el segundo es una actitud espiritual para integrarse en la unidad de Dios, y se convierte consecuentemente en un reto para el musulmán, que debe de dejar de ver al mundo en dos polos, para salir de un acto de idolatrización, y el proceso por el cual se llegará a esta meta es el islam, y esto mismo constantemente lo afirman los profetas; por eso, según los distintos pensadores, una de las primeras metas del islam fue concebir la unidad en un Nación, pues solamente derrotando la idolatría del corazón de los primeros musulmanes se podía desarrollar una nueva civilización. Por ello el profeta se dio a la tarea de unificar a las distintas tribus desperdigadas en el desierto y sustituir sus antiguos vínculos de unión por los de la religión, por eso para muchos el islam apareció en Arabia cuando el país atravesaba una total decadencia moral.

Al islam por mucho tiempo se le había caracterizado ser una religión que borró las divisiones sociales y étnicas entre el ser humano donde quiera que llegó, ya que superó las barreras del idioma, el clan la tribu, y los países, concentrando a toda la humanidad en una unidad, retando, por ejemplo, la teorías políticas sobre el “conflicto” en la sociedad. Esto fue lo que según algunos autores islámicos dio fuerza e hizo atractivo al mensaje de Dios  llevado por el islam a los demás pueblos, sin embargo, al irse debilitando los lazos de solidaridad empezaron los problemas para los musulmanes. Entonces, algunos teólogos musulmanes empezaron a re-utilizar y desarrollar el término del tawhid al entrar en confrontación con otras concepciones, como por ejemplo, la de los maniqueos dualistas[4] o los trinitarios cristianos[5] pero también con los judíos,[6] a los cuales los musulmanes con frecuencia los trataron de musharikin o “asociadores”, pues con ello defendían y unían la esencia divina con los atributos divinos, así como en las disputas teológicos que mantenían entre ellos mismos, pues aún en la misma comunidad musulmana esta presente el shirk, en forma de culto popular a determinados personajes considerados como “santos”, o la devoción hacia los morabitos o tumbas de santones en distintos lugares, especialmente en el Magreb, e incluso el culto al mismo Muhammad denunciado por algunas escuelas y corrientes del islam. 

Por lo tanto, el rendirle algún tipo de culto al profeta (s), a los santos, a los yinns, a los ángeles, etc., es un tipo de politeísmo y es de hecho shirk, pues le atribuyen características divinas o “compañeros” a Dios, cuando sólo Dios debe ser digno de culto;[7] y así de esta manera se formaron movimientos radicalmente unitaristas que combaten lo que consideran shirk y desarrollaron una “ciencia de la unidad” (ﺀilm al-tawhid), tratando de buscar una explicación “racional” ante los problemas de la comunidad, y para demostrar y defender la unidad divina expresada en la obra de Dios en oposición a concepciones “separatistas”, y a otras escuelas “racionales”. Por lo tanto, los teólogos musulmanes concluyeron que si hubiera dos o más dioses, tarde o temprano entrarían en conflicto y uno de ello terminaría como vencedor, entonces el perdedor no podría ser considerado como dios.[8]

“Si hubiese otro dios más que Él en el cielo y en la tierra.
Habrían perecido ya.
La gloria del dueño del trono está por encima de lo que le atribuyen.”[9]

Este tipo de debates también se reavivaron con las controversias que surgió entre los qadariyah, la mayoría de ellos eran sirios, profesaban la doctrina del libre albedrío y la libertad de elección, ya que el hombre debía ser dueños de sus actos para rendir cuentas sólo a Dios, y con ello se oponían a la predestinación, por ello también fueron perseguidos y combatidos por los omeyas. Los yawariy en cambio creían que el hombre estaba en todas sus acciones por la divinidad, entonces el hombre está sometido completamente a Dios; y la Muryiﺀah, en lo que concernía al estatus del Qur’an como creado, o no creado; la escuela libre pensadora de la Muﺀtazilah (“los que se separaron”)[10] sostenía que el Libros sagrado era creado, trayendo a colación, en general, la multiplicidad del resto de la creación de la divina esencia la cual es unidad pura, eterna e incambiable, y ello estaba demostrado dado que el islam desde sus orígenes y esencia misma, proponía la unidad de toda la comunidad (umma), la unidad de dogmas y prácticas pero sobre todo sustituía la solidaridad tribal (al-asabiyya),[11] era una escuela teológica de tendencia especulativa sobre los dogmas del islam, un tanto rigurosa y de tendencia racionalista.

Así, los oponentes a la escuela de la Muﺀtazilah respondían que el Qur’an  era increado, parte de la esencia de Dios y que el hombre tenía libre albedrío, esta escuela de la Muﺀtazilah pretendía liberar al Libro sagrado de características antropomórficas y la visión excesivamente simplista sobre su interpretación, entre sus principios básicos estaban:

a) un monoteísmo riguroso,
b) La creación concreta que se da a nivel de accidente no de esencia, el hombre crea sus actos, y como el Qur’an, según ellos, es creado puede ser aprehendido por la razón,
c) no acepta el ilm o “consenso” como algo infalible, pues la razón como criterio de verdad no puede aceptar la tradición y su modo de  transmisión,
d) existe un estado intermedio entre el creyente y el pecador,
e) ordena el bien y prohíbe en mal, lo cual también es deber de todo musulmán.[12]

Para la Muﺀtazila la esencia de Dios era incomprensible para el hombre, por lo cual el Libro sagrado se había hecho para que el hombre lo comprendiera. Sin embargo, los tradicionalistas insistían en la interpretación literal del Qur’an y del “ejemplo” de la primitiva comunidad islámico como símbolo de unidad como modelo de liderazgo y aplicación del modelo qur’anico.

No obstante, esta unidad a la que algunos pensadores hacían referencia, en realidad, nunca se había dado como tal, pues recordemos, el profeta aún no moría cuando ya su grupo empezaba a fragmentarse, y después de su muerte siguieron desarrollándose los conflictos, por ejemplo, no desaparecieron las disputas árabes entre las dos Confederaciones tribales de Arabia, la del Norte, conocida como Qays, Ays ‘Aylan o Mudar y la Confederación de Tribus del Sur, llamada Catan, Kalb o del Yemen. La misma familia del profeta entró en pleitos por la sucesión del poder, y no sólo entre los primeros califas, sino entre una de las esposas del profeta Aisha hija de Abu Bakr y el primo-yerno del profeta ﺀAlí. Dentro de la comunidad hubo muchas diferencias de clanes, familias, partidos políticos, diferencias étnicas, diferencias entre árabes y persas, diferencias entre ricos y pobres, entre los sabios y no instruidos, la población rural y la población urbana, entre los distintos gobernantes, etc.

Así como con otros pueblos que se fueron incorporando al islam. Mostrando así una gran pluralidad y diferencias entre los creyentes, pues poco después también salieron a la luz las diferencias teológicas y sobre los dogmas lo cual provocó, desde épocas muy tempranas, en una buena medida la división de la misma religión en diversas sectas, y cada uno de estos grupos justificaban a su manera sus acciones utilizando la religión. Por ejemplo, los omeyas justificaron su posición en la importancia de la soberanía y el carisma de la comunidad, mientras que para los shiítas fue más importante el concepto del imam y el carisma del líder por encima de la comunidad.

Estas diferencias de opinión se tradujeron en nuevas guerras entre los tradicionalistas de Ahmed ibn Hanbal (780-855), y el Califa ﺀAbbaid al-Ma’mun (813-833), que entonces a poyaba a la Muﺀtazila para después, tras el debilitamiento de este califa, los tradicionalistas volvieran a ganar fuerza y controlaron la doctrina y la jurisprudencia, y Abu al-Hasan al-Ašﺀari retomó la posición de que el Qur’an era la increada palabra de Allah el Libro coexistiendo con El, y trató de seguir demostrando la unidad absoluta de la Divinidad. Pues Allāh es uno, único y eterno, y no hay dios sino el todo poderoso Dios, y Dios es dado a conocer a los hombres a través de la revelación y por lo mismo ésta debe ser aceptada. El hombre no tenía libre albedrío y todos los actos incluso los malos eran creados por Dios, además le daban a la divinidad características antropomórficas, pero sobre todo se insistió sobre la unidad de Dios. Las doctrinas del ašﺀarismo dominaron la ortodoxia del Sunní islámico del siglo X al siglo XIX. Desde entonces surgieron varias pensadores opinando sobre la unidad divina desde distintos puntos de vista, tales como Abū Mansur Muhammad al-Māturīdī de Samarcanda (m. 944), en su compendio del Kitab al-Tawhid, enfatizando sobre la creación, el libre albedrío así como en los atributos divinos.[13]

Bajo la influencia del racionalismo platónico, aristotélico así como del neo-platonismo, surgieron una serie de filósofos musulmanes realizando tratados sobre la “divida unidad”. Entre ellos se cita a Al-Kindī (m. 866), quien afirmaba que la multiplicidad del mundo no podría existir sin el Uno; Al-Fārābī (m. 950) quien afirmaba que Dios es inteligencia pura, y también trata de dar razones sobre la multiplicidad del mundo pero afirmaba que ésta sólo era aparente, pues toda la existencia es unificada en Dios, la fuente de todo; Ibn Sīnā (980-1037) afirmaba que todas las criaturas estaban supeditadas a Su esencia, pues son criaturas compuestas existentes por la emanación, pues Dios es la única existencia simple, y a su vez, creía que había un nivel de conocimiento más allá de lo discursivo; Ibn Rushd (1126-1198) rechazaba la doctrina de la emanación, principalmente en lo concerniente al principio que el Uno solamente puede producir a Uno. Dios es trascendente por lo tanto no debe ser descrito en términos humanos, así mismo rechaza que la multiplicidad del universo fue creado por Dios comprometiendo su unidad, y rechaza la distinción entre esencia y existencia pues ésta es sólo una herramienta analítica, ya que la existencia debe preceder la esencia. Ibn ﺀArabī (1165-1240) expresa la inminencia de Dios pues solamente hay una realidad, conocida por varios nombres tales como la única Real, la Verdadera y la única Esencia, de lo cual todo lo demás existe, así Dios está en toda la creación pero no se le identifica con ella, la Creación es la auto-manifestación de Dios.

Yalāl al-Dīn Rumī (c.1207-1273) afirmaba que el adepto sufí puede lograr el nivel de la Primera Inteligencia de Dios, la conciencia de la divinidad y Al-Ghazālī (1058-1111), reconcilia lo místico y la lógica, pero niega que el adepto pueda tener directo reconocimiento de Dios. Para los Sufies el significado más general del tawhid es la afirmación de la esencia de la unicidad de Dios, pero al mismo tiempo refleja el ascenso místico de los niveles, los niveles de conocimiento que conducen a Dios y la unicidad de Dios es cuestión del razonamiento y de fe. De acuerdo a esta corriente religiosa en el primer pilar del islam, la šahadah (“No hay dios más que Dios”), está contenido todo el mensaje simplificado de los deseos de Dios, primero niega la divinidad y entonces lo reconoce en términos de las facultades racionales.[14] Está compuesta de dos partes, la primera es la expresión oral de la unidad divina, y la segunda es la afirmación de la misión profética de Muhammad, es suficiente con pronuncia esta fórmula para que el nuevo creyente quede incorporado oficialmente como miembro de la comunidad (umma) con todos sus derechos y obligaciones; y afirma la incompatibilidad de Dios con cualquier cosa, a Dios no se le puede conocer excepto en sí mismo como él mismo se revela, entonces por medio de la expresión de fe de la šahadah es la expresión oral del  tawhid como la unicidad divina.[15] La revelación contiene la šariah, por lo tanto, la obediencia absoluta sólo se le debe a Dios.          

En el siglo XIII el jurista hanbalí Ibn Taymiyah (1263-1328), fortaleció la antigua interpretación del tawhid pasando de ser un término meramente teológico a tomar matices socio-morales aplicándolo a la comunidad de los creyentes de la umma. Este pensador creía que estaban erróneas las tradicionales interpretaciones teológicas y filosóficas, así como las de los Sufíes sobre la tawhid. La aproximación de la esencia y los atributos de la divinidad era a través de su simple aceptación, dejando su significado como un verdadero misterio insoluble para el hombre, así mismo rechazaba las demostraciones de los filósofos por demostrar la “necesidad” de la existencia de Dios. Se basaba en la lectura del Qur’an sura 62: “En el Nombre de Dios el Clemente el Misericordioso...”, más allá de ello no se debía buscar mayores explicaciones, y en este contexto, Taymiyah basa su creencia en la absoluta existencia del tawhid de Dios, pues la gente fue creada con un conocimiento inconsciente de Dios, y el mundo está lleno del reflejo y la existencia de Dios. Para este pensador la respuesta para la fe es la completa sumisión a los deseos de Dios como quedó revelado en el Qur’an y la sunna convirtiéndose en la esencia de fe, expresada en el comportamiento virtuoso individual y colectivo.

El ser humano requiere una organización social y esta organización debe ser guiada a través de la religión, y por consiguiente todos deben contribuir al bienestar del Estado. Por lo tanto la tawhid es central en el islam, así que la obligación del hombre no es intentar explicar la existencia de Dios, o describir a Dios, o lograr el reconocimiento místico de Dios, etc., sino su única obligación es someterse al deseo revelado de Dios y participar activamente en llevarlo a cabo. Otro movimiento que también puede ser considerado como unitarista es el de los almohade, durante la Edad Media, quienes gobernaron un imperio entre el Magreb y Al-Andalus, y cuyo nombre, al-Muwahhid, significa precisamente: “el que realiza la unión”, o “los confesores del Uno”.[16] Bajo el patrocinio del imperio otomano, se desarrollaron un sin número de trabajos científicos y teológicos de todo tipo, además allí se introdujeron y tradujeron grandes trabajos árabes, y entre ellos las ideas de Muhayddin-i Arabi sobre la Unidad, de la existencia sobre bases filosóficas y sobre sistemas religiosos, que entonces se discutían entre los ulemas como parte de las disciplinas que se aprendían en las instituciones de enseñanza del naciente imperio otomano.[17] Otro gran pensador del siglo XV, fue Sheyh Bedreddin Mahmud-i Simavni, quien entre sus trabajos sobre misticismo y jurisprudencia, y su trabajo Textil (Facilitación), discute sobre la “unidad de la Existencia”, así como sobre conceptos de mística, el paraíso, el infierno, sus teorías sobre los ángeles, diablos y el hombre perfecto, etc.[18]

Durante el siglo XVI, en el imperio musulmán de la India, el sultán Akbar, intentó instituir un tipo de tariqah en la cual intentaba consolidar su reino (y a él mismo) como parte y motivo de la divinidad, desarrollando un tawhid-e ilahi, (“monoteísmo divino”).[19] Pero no tardó en surgir la critica hacia su gobierno y hacia lo que intentaba instituir, entre ellos de los que más destacaron se encuentra el renovador Ahmad Sirhindi, quien desarrolló sus propios tratados sobre “la unidad por la existencia” Wahadat al-shuhud y otros trabajos sobre la mística y la interiorización de la divinidad, basado en previos autores como Ibn al- ﺀArabī, a quien también criticó.[20]

En el siglo XVIII nuevamente el término volvió a retomarse y a hacerse popular, ahora en la Wahhabiya, que prefieren ser llamados “unitarios” (al-Muwahhidun) ,[21] fundada por el reformador árabe Muhammad al-Wahahāb (1703-1793) inspirándose en Taymiyah, pues su característica central era la tawhid. Así que buscó la unidad islámica por medio de un Estado y rechazó cualquier clase de sectarismo. Buscó reafirmar la absoluta unicidad de Dios, denunció aquellas escuelas de pensamiento las cuales había criticado previamente la Hanabilah comprometiendo la unidad islámica, como la Šiﺀah y la Muﺀtazila, así como a los teólogos de un racionalismo excesivo y de la misma manera a los Sufíes pues estos adoraban a santos. Junto con Muhammad ibn Saﺀud (m. 1765), buscó purificar al islam y ambos buscaron seguir el ejemplo de profeta Muhammad, tratando de borrar todos los lazos tribales para reemplazarlos con una solidaridad religiosa, y purificar de esta manera la religión. Este movimiento se propagó por toda Arabia la Meca y Medina, y llegó tan lejos como Karbala, y fue tan radical que destruyó las tumbas de los santos y se convirtió en un movimiento profundamente fundamentalista, predominando hasta la fecha en la península arábiga.

En 1897 con la publicación de la Risalat al-Tawhid (“Teología de la Unidad”) de Muhammad ﺀAbduh (1849-1905),[22] el pensador expone una exposición completa de la religión del islam donde lo moral recibe un tratamiento igual al dogma. Expone al Islam como la religión de la completa unidad, pues Dios es uno en sí mismo y la creación es un solo acto. ﺀAbduh trata de restaurar la primitiva simpleza del islam y de probar a través de un planteamiento aristotelista, que el islam es la única fe perfectamente compatible con la razón; y que los atributos de Dios, tales como: la vida, el conocimiento, el deseo, la omnipotencia, la libertad, la unidad, solamente pueden ser entendidos por la perfecta razón, pero los atributos “revelados” tales como la vista, el oído, etc., tienen que aceptarse de forma metafísica, y afirma que la “fuente” de la palabra de Dios es un atributo eterno de Su esencia divina.

Por ejemplo, la obra de Sayyid Qutb, Ma’alim fi-l Tariq, es considerada por algunos grupos fundamentalistas sunní como su manifiesto, ya que en buena medida ha servido para moldear la ideología de movimientos islámicos en Egipto y otras regiones. La obra hace énfasis sobre la desviación de la sociedad de las formas islámicas, que ha retrocedido a los tiempos de la Yahiliyya. Ello es el producto de los problemas actuales, pues el hombre ha desviado su camino de la unión con Dios, y adora a falsos “dioses”, por lo tanto, “la corrupción moral es la principal enfermedad de toda la humanidad”. Entonces, el hombre debe someterse a los deseos de Dios, y los gobiernos deben basarse en su Ley para guiar al pueblo. Para Qutb la única sociedad es la sociedad moral, la cual hace posible el verdadero progreso, la verdadera civilización, la verdadera justicia y sobre todo la verdadera libertad que es la libertad islámica; de ahí los graves defectos que le ve al mundo Occidental y al Socialismo, pues a pesar del gran adelanto militar, material y financiero de estos bloques, sus instituciones morales se han corrompido, por ende la hegemonía Occidental ha terminado, pues ha fracasado en producir el verdadero progreso, que es el moral. Parte de este fracaso que ve Qutb es debido a que el hombre gobierna y hace leyes por él y para él olvidándose de Dios, ello suplanta la verdadera soberanía de Dios, estas sociedades “apartadas”, son sociedades yahili. En el punto de vista de este pensador, el Qur’an insiste continuamente sobre la fundación de la comunidad islámica en la fe, fomentando la creencia de la unidad (tawhid) y la única autoridad de Dios.

La verdadera igualdad es la única que se posa en la soberanía divina que ofrece su comunidad. La fórmula de “no hay más dios sino Dios”, es el verdadero reto a todas las formas de soberanía hechas por el hombre, y argumenta que si la ley fuera correctamente aplicada, incluso, no habría necesidad de un Estado islámico pues no habría necesidad de instituciones de representación. Bajo estas estipulaciones Qutb convierte al mundo en un nuevo campo de batalla, definida por la lucha cósmica entre la fe y la no creencia, entre el islam y la yahiliyya, la tiranía y la injusticia; por ello es necesario realizar la gran lucha Ŷihad al-Akbar, para erradicar la corrupción moral y lograr (nuevamente) la unión con Dios, la coerción, en este caso es justificada porque persigue una “liberación” de la “esclavitud” de la ignorancia, puesto que una de las metas últimas del islam es lograr el camino a la liberación del alma, sólo así el hombre será realmente libre ya que “la opresión es peor que la muerte”, y se logra la libertad para escoger, escoger al islam.[23]

El universo es un abstracto unitario naturalmente coherente, ya que es como una máquina orgánica cuyas partes están balanceadas y controladas por el deseo divino, y todos los actos involuntarios del hombre están regidos bajo este sistema de ley divina que gobierna todo el universo; por lo tanto, todo el comportamiento “consciente” del ser humano tiene que estar acorde a este orden, y ésto sólo es posible a través de la aplicación correcta de la Ley divina revelada por Dios, ya que una de las legacías de la yahiliyya es confundir y dividir al hombre en la ignorancia, y también para contrarrestar esta fuerza, la política tiene que convertirse en el camino de la armonía.

El cuerpo de creyentes es “el vehículo de la redención de la sociedad”, y “la umma su destino... que supersede todas las consideraciones individuales.” Aunque este pensador en realidad no especifica ni da mayores señalas de cómo debe estar formado el Estado, sólo insiste en que debe estar gobernado por la Ley divina, y que el hombre debe cesar de hacer normas para sus propios intereses, pues desde que todas las actividades del hombre están reguladas por la Ley, no hay necesidad de que instituciones como la del gobierno sean la fuente de la legislación, sino sólo deben ser la parte administrativa y la parte que se encargue de poner en práctica la Ley; así que la humanidad debe detener sus impulsos de construir una sociedad justa. Para Qutb, todas las demás corrientes como el Nasserismo, el liberalismo, el socialismo, Marxismo y el Nacionalismo Árabe, son similares, a las cuales llama yahiliyya. Puesto que estas tesis están basadas en modelos europeos, modelos hechos por el hombre que lo único que hacen es crear confusión y dividen a la comunidad, y además crean ciencia, hecha por el hombre, y todo ello causa la degradación y corrupción moral por haberse alejado de la religión.[24] Por lo tanto, al seguir la ley de Dios el orden se restaurara automáticamente, y la gente volverá a ocupar su lugar que le corresponde a través de sus buenos actos como “califas” de Dios en la tierra.



CONCLUSIONES


El tawhid empezó a convertirse en un principio de la sociedad humana, tomado como bandera a los reformadores islámicos dadas las nuevas condiciones que se presentaban en el Medio Oriente, y principalmente ante el atraso que sufría el mundo islámico ante Occidente, y la subsecuente penetración de éste en todos los asuntos islámicos por medio de la dominación directa. Se buscaron toda clase de respuestas ante los nuevos retos que se presentaban ante un Occidente rico y poderoso, y para buscar las respuestas al atraso inminente de los países musulmanes, muchos pensadores musulmanes llegaron a la cuestión de la unidad islámica, la cual, concluyeron en común, se encuentra muy fragmentada en todos los niveles, tanto espirituales como materiales, y se piensa que a raíz de esta división vienen todos los problemas del mundo musulmán.

Afirmaban que la comunidad originaria era solamente una, y con el paso del tiempo la humanidad lo olvidó y se separó. Solamente hay un Dios, Dios es esencialmente uno y es totalmente trascendente. No obstante de la misma manera, por ejemplo, ﺀAbduh reconocía otro aspecto de la unidad, y lo dirige al pluralismo religioso, y clama que la diversidad de religiones no es particularmente problemática, Dios manda la revelación por etapas en forma ascendente, y ello se puede apreciarse en el corazón y la razón y ahí esta su existencia, y cosa similar se puede ver en la creación, pues Dios a creado todo con un propósito, con una meta de acuerdo al deseo del Creador, y una de ellas es la unidad de la comunidad de Dios, y por lo mismo rechaza el fatalismo de la predestinación y la completa libertad del ser humano. Esto permitió que en la década de 1960 Sayyid Qutb (1906-1966) reconocido como uno de los grandes ideólogos de los Hermanos Musulmanes, que proclamara al tawhid como el principio fundamental de la verdadera religión que es su característica central.[25]

Es la respuesta esperada del hombre hacia Dios, y en 1982 también Ismaﺀīl al Faruqi proclamó al tawhid ser el verdadero principio de todo el conocimiento islámico y el orden de su mundo, tanto como su historia, su metafísica, la estética, la ética, el orden social, el orden económico, y que està presente en toda su cultura en general. Sin embargo, este pensador es más tolerante y laxo conforme al sentido que le da al tawhid, puesto que estipula que los musulmanes como los auténticos beneficiarios de la revelación divina, son particularmente responsables del bienestar de toda la humanidad y del cosmos, para dirigirlo de acuerdo a la esencia de la ley divina, pues la tawhid  ordena que toda la vida debe estar ordenada de acuerdo a Dios, pero además al mismo tiempo reconoce el respeto para otras religiones incluyendo, incluso, sus sistemas legales, sin embargo al final de los tiempos el orden dictado por el islam será el propenso a establecerse finalmente como destino inevitable.[26] Así, la ley de Dios para la humanidad es una parte de Su ley general para la unidad del cosmos, ya sea que les llamemos “leyes naturales” o “valores basados en la creencia”, son todos parte de la existencia de Dios, y aquellos que está en contra de esta existencia son “enemigos de la humanidad”.

Desde entonces el término ha sido ampliamente utilizado y reinterpretado continuamente, a su vez por movimientos activistas y lo han incluso utilizado en su nombre, tales como el Šiﺀi Dar al-Tawhīd (“Morada de la Unión”) en la región del Golfo, y el Sunní Harakat al-Tawhīd (“Movimiento al-Tawhīd”) trabajando en Palestina. En forma similar, para el Ayatollah Ruhollah Jomeini (1902-1989), el islam es la escuela del tawhid que invoca por la unidad a todos los musulmanes, fortaleciendo la unidad política, pues también ve que todos los problemas del mundo musulmán se deben a su desunión y la falta de armonía.




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[1] Esposito, John L. (Editor en jefe), The Oxford Encyclopedia of the Modern Islamic World, volume IV, p. 190.
[2] También Tawhid, Tawheed o Tauhid.
[3] The Encyclopaedia of Islam, p. 389.
[4] Qur’an XVI, 51.
[5] Qur’an IV, 171, V, 73, IX, 31.
[6] Qur’an IX, 31.
[7] Sin embargo los que rinden culto en la tumba del profeta, hacen referencia a un hadit que menciona a uno de los compañeros del profeta, Bilal ibn al-Harith que fue a la tumba de éste durante una gran sequía y le pidió: “Oh Mensajero de Dios, pide a Dios agua para su umma, pues esta cerca de perecer...”
[8] The Encyclopaedia of Islam, Op. cit., p. 389.
[9] Qur’an XXI, 22.
[10] Aunque ellos así mismos se llaman ahl al- tawhid wa ´l-adl, y algunas veces simplemente ahl al- tawhid.  
[11] Según Ibn Jaldún (s. VIII/XIV), Es el espíritu de parentesco familiar o tribal, por medio de la solidaridad, es un lazo fundamental de la sociedad humana y fuerza de la iniciación de la historia, una vez que los lazos de la solidaridad tribal desaparecen se hace posible la formación del Estado. Maillo Salgado, Felipe, Vocabulario Básico de Historia del Islam, pp. 33-34. Ibn Jaldún, Introducción a la Historia Universal (Al-Muqaddimah), Primer libro, p. 275 y ss.
[12] Marín Guzmán, Roberto, “La mu‘tazila, escuela librepensadora del islam. Historia de una controversia teológica y triunfo del ash‘arismo. Siglos IX-X, pp. 5-12, y Maillo, Op. cit., pp. 123 y 124.
[13] Esposito, Op. cit., volume IV, p. 191.
[14] Ibidem, p. 192.
[15] Maillo, Op. cit., pp. 148-168.
[16] Cahen, Claude, Historia Universal Siglo Veintiuno, Volumen 14, El Islam, I. Desde los orígenes hasta el comienzo del Imperio Otomano, p. 296.
[17] Shaw, Stanford, History of the Ottoman Empire and Modern Turkey, Volume I. Empire of the Gazis, The Rise and Decline of the Ottoman Empire, 1280-1808, p. 144.
[18] Ibidem.
[19] Hodgson, M. G. S., The Venture of Islam, Conscience in history in a world of Civilization, Book V: Second flowering. The Empire of gunpowder times, Chicago, Chicago University Press, 1974, p. 73.
[20] Ibidem, p. 84.
[21] Uno de los nombres que los druzos usan para referirse a ellos mismos es el de Ahl al-Tawhid, o “Gente del Monoteísmo.”
[22] Fulton, A. S., “Chikh Mohammed Abdou. Rissalat al Tawhid”, pp. 869-872.
[23] Nettler, Ronald, “A Modern Islamic Confession of Fiat and Conception of Religion: Sayyid Qutb¨s Introduction to the Tafsir, fi Zilal al-Qur´an”, pp., 109 y104.
[24] Nettler, Op. cit., p. 102.
[25] Sus trabajos contienen principalmente tratados sobre lo que el autor considera son las “enfermedades” de la humanidad, e idealiza de sobre manera la fe y el contenido del texto sagrado.
[26] Esposito, John L. (Editor en jefe), The Oxford Encyclopedia of the Modern Islamic World, 4 vols., 1995, volume IV, Op. cit., p. 196.



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