domingo, 5 de octubre de 2014

PROBLEMAS DEL MEXICO CONTEMPORANEO



PROBLEMAS DEL MEXICO CONTEMPORANEO

ESTRUCTURAS ECONOMICAS DEL MEXICO POSREVOLUCIONARIO

1. El milagro mexicano, industrialización,
unidad nacional y civilismo.
2. Desarrollo Estabilizador.
3. Desarrollo Compartido.
4. Neoliberalismo.
5. Políticas fiscales.
6. Indicadores económicos.
Aparato productivo.
Sector Primario.
Sector Secundario.
Sector Terciario.

El sistema político mexicano.
Partidos políticos.
Sindicatos.
Las reformas políticas.
Política exterior.

PROBLEMAS DEL MEXICO CONTEMPORANEO

Comúnmente los investigadores ubican el inicio del México Contemporáneo con el inicio del plan sexenal del general Lázaro Cárdenas del Río, 1934 a 1940. Para comenzar el periodo de Cárdenas es el primer plan sexenal presidencial, los anteriores periodos habían sido de cuatro años con la posibilidad de reelección y acompañados de la figura de un vicepresidente, pero como resultado de la Revolución Mexicana el principio de no-reelección presidencial en cualquiera de sus modalidades, consecutiva o salteada, se hizo sagrado y se eliminó la figura vicepresidencial.

La redacción de la nueva Constitución de 1917 permitió que el país pudiera romper con el pasado e iniciara una nueva etapa llena de cambios. Sin embargo, a pesar de la nueva oportunidad los gobiernos posteriores a la redacción de dicha Carta Magna, por una razón u otra, simplemente no se atrevían a ponerla en práctica; pues lógicamente traía cambios y afectaba intereses particulares, tanto nacionales como extranjeros, que los gobiernos en turno no querían confrontar. No es sino hasta el sexenio de Cárdenas cuando efectivamente podemos hablar de que el pueblo empezó a gozar algunos frutos emanados de la Revolución, y uno de ellos las garantías constitucionales.

A pesar de la creación de un marco jurídico-legal por medio del cual se elegiría al nuevo presidente, los problemas por la sucesión presidencial no dejaban de presentarse. Así, tenemos entre algunos de estos problemas las rebeliones de 1923 de Adolfo de la Huerta, la de 1927 de Francisco Serrano o la de 1929 con Gonzalo Escobar. Varios generales veteranos de la Revolución se sentían con derecho de ocupar la silla presidencial como “recompensa” a sus servicios prestados en ella; por ello, en cada elección, siempre había algún inconforme que no dudaba en levantarse en armas en alguna parte del país como medida de protesta. Para solucionar este problema el general Plutarco Elías Calles decidió crear un partido oficial de Estado, el cual enrolaría en sus filas a toda la “familia revolucionaria”, y por medio del cual, en común acuerdo, se elegiría de forma ordenada quien sería el nuevo presidente en turno; este partido fue el Partido Nacional Revolucionario o PNR, que terminaría siendo el PRI de nuestros días.

Lázaro Cárdenas como producto de esta coyuntura llegó como sus antecesores a la presidencia apoyado por el partido oficial. Cárdenas era oriundo de Michoacán, también veterano de la Revolución y desde 1930 había sido presidente del PNR. En 1933 ocupó la Secretaría de Guerra y pronto se caracterizó por ser una persona sencilla y honesta; no obstante Cárdenas estaba cobijado bajo la sombra del Jefe Máximo, Plutarco Elías Calles, y sabía que si realmente quería ser él quien gobernara el país había que deshacerse de Calles que continuaba gobernando de entre las sombras. Como era de esperarse Cárdenas ganó las elecciones de 1934 sin problemas; pronto Calles optó por nombrarle su gabinete con fieles partidarios a su figura, y entre ellos estaba su propio hermano Rodolfo Calles quien ocupó el puesto de Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas. Era un cuadro sumamente conservador renuente al reparto agrario, pese a que era uno de los principales postulados de la Revolución y de muchos otros reclamos populares justos.

Cárdenas tenía que librarse del Jefe Máximo pero sin causar otra guerra. Por lo cual, optó por apegarse al marco legal de la Constitución y fue así que como primer paso optó por buscar el apoyo de las organizaciones de grupos obreros y campesinos respetando su derecho a huelga, apuntaló a nuevos líderes a fines a él como Vicente Lombardo Toledano como líderes de la recién creada CTM (Confederación de Trabajadores de México); que sirvió de contra peso a la CROM y la Confederación Nacional Campesina o CNC; apoyó el movimiento campesino alentando el reparto agrario y atacó los intereses de ex-políticos poderosos partidarios de Calles. Calles, como primer reacción, comenzó a hacer públicas sus críticas al nuevo régimen y las tachó de ser un “maratón de Radicalismo”, junio de 1935;  como respuesta, Cárdenas movilizó a las centrales obreras y campesinas que había creado, parte del ejército y uno que otro cacique que lo apoyaba. La presión se hizo intolerable y Calles finalmente tuvo que abandonar el país poniendo fin a su régimen. Cárdenas reorganizó el partido oficial y creo el Partido Revolucionario Mexicano (PRM), y recortó a todos los callistas de su gabinete fortaleciendo la figura presidencial en una nueva institución. Cárdenas tuvo así las manos libres para llevar a cabo algunos de los principales postulados de la Revolución.

Consecuentemente, Cárdenas inició el tan esperado reparto agrario. Como era de esperarse tuvo muchas oposiciones, como la rebelión armada de Saturnino Cedillo en San Luis Potosí, pero con ayuda del pueblo las contuvo a todas. Entre algunas acciones sobresalientes del régimen Cardenistas podemos citar la creación de organismos populares para responder más eficazmente a las necesidades del pueblo, la educación socialista, también buscó la eliminación de caciques para fortalecer al Estado, el apoyo a la creación de cooperativas y en su política exterior se recuerda el apoyo que le dio a los republicanos durante la Guerra Civil Española, consecuentemente llegaron a México muchos refugiados políticos. Hubo gran oposición a las medidas cardenistas, por ejemplo, las del sector empresarial que calificó al régimen de Socialista o Comunista y como respuesta, para defender sus propios derechos, en 1939 crearon el Partido Acción Nacional o PAN, apoyaron a uniones de sinarquistas y formaron la Confederación de Empresarios.

Cárdenas recibió un gran apoyo de los sectores populares, obreros y campesinos pues ha sido el único presidente que pactó con ellos y les cumplió, los posteriores presidentes también optaron por buscar el apoyo popular pero cuando pasaba la crisis simplemente se olvidaban de las promesas hechas pero continuaban manteniendo a los obreros a raya y los salarios congelados.

Con Cárdenas se inició el periodo de reconstrucción nacional. Se inició el modelo económico de economía mixta. Por medio del cual el Estado anunciaba su intervención directa en todos los rubros de la economía nacional, dejando los sectores secundarios a la iniciativa privada. Había gran necesidad de abrir nuevos mercados, defender los alcances y logros de la revolución, por lo cual en este sexenio podemos decir que se inicia la política de “Crecimiento hacia Adentro” e Industrialización como proceso de reconstrucción, y se impulsó la educación en todos sus niveles pues ésta se vio como la auténtica palanca de desarrollo.

Gracias al apoyo que Cárdenas recibió de su sistema de “política de masas” hizo posible uno de los máximos logros de la Revolución y su sexenio, la expropiación petrolera de 1939 aprovechando el contexto de la II Guerra Mundial; por lo que tuvo que acercarse a regímenes como el de China o la Unión Soviética comunistas, como respuesta de los embargos petroleros aplicados a nuestro país por los países capitalistas afectados por las expropiaciones.

ESTRUCTURAS ECONOMICAS
DEL MEXICO POSREVOLUCIONARIO

Bajo la política Cardenista de “política de masas” hizo posible llevar a la práctica algunos logros de la Revolución como la expropiación petrolera de 1939, y que posteriores gobiernos nacionalizaran todo el sistema productivo nacional, electricidad, riquezas del subsuelo, ríos, lagos mares, etc., pues de lo contrario no se podía hablar de soberanía o independencia real, pues si el estado no controla sus recursos básicos no podría impulsar su desarrollo; además se impulsó la educación gratuita y obligatoria, los servicios médicos, la construcción de infraestructura, las instituciones modernas que rigen el estado bajo un sistema que pretende ser democrático y republicano inmerso en una esfera demandante internacional.

Llegaron las elecciones para el periodo de 1940 a 1946 y triunfó el candidato de Cárdenas, el general Manuel Ávila Camacho, sobre la candidatura del general Juan Andrew Almazán no sin peligro de que estallaran nuevas rebeliones. Después de que Ávila Camacho gobernó la nación el primer presidente civil que tuvo el país fue el Licenciado Miguel Alemán Valdés, 1946 a 1952; luego Adolfo Ruíz Cortines de 1952 a 1958; seguido de Adolfo López Mateos de 1958 a 1964; luego vino Gustavo Díaz Ordaz de 1964 a 1970; más tarde Luis Echeverría Álvarez de 1970 a 1976; seguido por José López Portillo de 1976 a 1982; continuado por Miguel De la Madrid Hurtado de 1982 a 1988; luego Carlos Salinas de Gortari de 1988 a 1994; después Ernesto Zedillo Ponce de León, 1994-2000; luego se da la transición a otro partido, el PAN, cuyo primer candidato fue Vicente Fox Quezada del 2000 al 2006 y el segundo Felipe Calderón Hinojosa del 2006 al 2012; para regresar de nuevo al PRI a Los Pinos con Enrique Peña Nieto programado para el periodo de 2012 al 2018.

1. El milagro mexicano, industrialización,
unidad nacional y civilismo.

Después de que Cárdenas se atreviera a nacionalizar el petróleo, los siguientes gobiernos se dedicaron a controlar el aparato productivo y energético del país, pues el Estado era quien realmente debía dirigir y planificar la economía. Inicia la etapa nacionalista del Estado rector sobre la vida socioeconómica de la nación; pues se pensaba que solamente mediante un Estado fuerte nacionalista se podía ganar el progreso y la riqueza entre las naciones.

Todo esto también fue el producto no sólo de la Revolución mexicana, sino además de la presión emanada de la esfera internacional. Acababa de pasar el llamado periodo entre guerras, México no participó en la Gran Guerra o Primera Guerra Mundial pues tenía en casa sus propios problemas, pero ahora se veía en la disyuntiva de qué posición adoptar ante un nuevo conflicto internacional que se avecinaba conocido como la Segunda Guerra Mundial por la gran cantidad de países que participaron en la contiendo y sus respectivas colonias que inició en 1939. Se habían formaron dos bandos antagónicos: el de los Aliados encabezados por Estados Unidos de Norteamérica, Gran Bretaña, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y Francia que representaban el “mundo libre”, y el otro dirigido por los países del Eje: Alemania, Italia y Japón catalogados como opresores y autoritarios bajo regímenes fascistas. Ambos bandos se disputaban mercados, zonas de influencia y el predominio mundial; y México era presionado para apoyar a uno o a otro bando.

Para que México pudiera llevar a cabo su política nacionalista y de nacionalizaciones tuvo que acercarse a países comunistas o enemigos de los países Aliados como China, la URSS, Alemania e incluso Japón, pues estos decidieron comprar el petróleo y otros productos mexicanos que EU y sus aliados no querían comprar como represalia al embargo que siguió como resultados de las nacionalizaciones perpetuadas por México. Así que, Estados Unidos y sus aliados, tuvieron que reconocer los derechos del país de ser el rector de sus propios recursos y para evitar un mayor acercamiento con sus enemigos decidieron reconocer y comprar el petróleo y demás productos que el país pudiera ofrecer. México decidió así apoyar a los países Aliados, pues ahora gozaba de un marco cómodo para negociar las indemnizaciones de las empresas embargadas.

Por lo tanto, como producto de la coyuntura nacional e internacional que se vivía, el impulsar los nacionalismos extremos se convirtió en una necesidad. Para lograr esta meta se utilizó la propaganda y la educación de las masas, tanto en las escuelas como en otros ámbitos como la literatura, la pintura, el muralismo, las canciones, películas y demás folklore nacional. Había de crearse un amor desmedido por la patria y hacer sentir a todos identificados entre sí como ciudadanos de un país compartiendo un territorio, cultura e historia en común; ya no importaban las cuestiones raciales o de fe religiosa para sentirse “mexicano”, la nueva historia podía, de una forma u otra, incluir a toda la sociedad civil y crear una verdadera Unidad Nacional, que fue precisamente el lema del presidente Manuel Ávila Camacho, donde todos deberían trabajar en común para lograr el bienestar del país. Por lo cual se tomaron todas las medidas posibles para evitar mayores confrontaciones con los grupos poderosos y con la Iglesia, la izquierda mexicana, intelectuales y líderes sindicales, por ello se convocó a Cerrar Filas por el bien del país.

La presidencia de Ávila Camacho inició la industrialización del país. Según los analistas y economistas de la época la única forma de que un país realmente se enriqueciera era por medio de la industrialización capitalista.[1] Ello lo habían demostrado naciones como Inglaterra, EU o Alemania que gracias a ella se habían convertido en países ricos. Por lo tanto, si México quería ser un país rico tenía que industrializarse y la coyuntura presente daba pauta para ello.

México acababa de salir de una gran revolución, por lo que había que reconstruir la nación desde sus cimientos, deseaba desligarse de su pasado agrario “medieval” porfirista; el país apoyaría a los países beligerantes vendiéndoles no sólo materias primas, sino que también demandaban productos acabados que ellos no podían producir por estar en guerra, así que México debía fabricarlos por medio de la industria, también apoyó con petróleo e incluso mandó trabajadores a EU conocidos como “braceros”, pues había gran escases de mano de obra en aquel país que desesperadamente la necesitaba. Gracias a estos factores México entró en una etapa de gran prosperidad conocida como Milagro Mexicano, con crecimientos enormes en la economía nacional de hasta el 50% del PIB anual.

Todos los esfuerzos que hicieron los gobiernos desde Ávila Camacho a Gustavo Díaz Ordaz se enfocaron en lograr la industrialización del país. Se inició así la transformación de la economía nacional, que trató de pasar de una economía agrícola o de producir productos meramente agrícolas a una industrial con productos tecnológicos acabados. Podemos entender a la industrialización como la capacidad que tiene un país de fabricar y desarrollar su propia tecnología para explotar óptimamente sus recursos, evitando comprarla o hacerse dependiente de ésta de otros países. Por lo tanto, para lograrla se tiene que invertir grandes capitales en centros de investigación y estudios altamente especializados que puedan desarrollarla. Son cuantiosas las inversiones que se requieren pero las ganancias pueden ser mucho mayores.
           
Para lograr una sociedad próspera desarrollada se requieren de más esfuerzos. En los primeros sexenios los gobiernos echaron a andar otras políticas socioeconómicas conocidas como Sustitución de Exportaciones y el Estado Benefactor. La nueva política requirió de un Estado fuerte y la participación de la iniciativa privada de una forma complementaria en rubros secundarios de la economía. El Estado para garantizar la seguridad nacional tenía que controlar los pilares de la economía, los cuales eran sus recursos naturales y energéticos, pues si estos caían en malas manos podían paralizar y controlar a una nación entera, por eso los recursos tenían que estar controlados por un Estado Cívico Nacionalista.

Entonces, para enriquecerse, los Estados tenían que impulsar la industrialización y el nacionalismo, que no sólo significaba un amor desmedido por la patria, sino también hacia todo lo nacional. La gente debía consumir lo que el país produjera para que la riqueza no se escapara de las fronteras nacionales. Por lo tanto, para que la gente no comprara productos extranjeros el país debía producirlos. A esto hace referencia el termino de Sustitución de Importaciones. Mientras menos comprara el país en el extranjero (importaciones) y mientras más vendiera (exportaciones), el país se enriquecería y se crearían mayores fuentes de trabajo e ingresos para todos los mexicanos.

A su vez para impulsar más el consumo de productos nacionales el gobierno echó mano a políticas proteccionistas. Las políticas proteccionistas, como su nombre lo indica, tendían a hacer lo posible por privilegiar lo nacional y a productores o a empresarios mexicanos. Una forma de lograr ésto era hacer que los productos extranjeros que entraran al país fueran más caros que los nacionales, y para lograrlo se les cobrarían más impuestos o simplemente no se les dejaría pasar a los mercados nacionales, pues podrían significar una competencia hacia lo propio.

Otra forma muy empleada por los gobiernos era el dar incentivos o premios económicos a los productores nacionales para que sus productos fueran más baratos y compitieran con los extranjeros. Prácticamente todos los países practicaban políticas similares para proteger su mercado interno y superar el subdesarrollo.

La otra política importante para lograr superar la pobreza y el subdesarrollo fue la implantación del llamado Estado Benefactor. Una gran lección que enseñó la crisis de 1929 o Gran Depresión en EU que se propagó por todo el mundo, fue que no era suficiente con producir riquezas y hacerse de grandes capitales, sino que había que distribuirlos entre toda la gente para evitar así las crisis económicas. Las crisis económicas se dan básicamente por el estancamiento de riquezas y servicios en pocas manos, así lo que hay que hacer es evitar esto; es a lo que se dedica el llamado Estado Benefactor.

El Estado como garante de la economía y el bienestar social, tiene que crear mecanismo legales para distribuir la riqueza y los servicios en todo el país,  a esta política también se le conoce como teoría keynesiana o keynesianismo. Propuesta por el economista ingles John Maynard Keynes (1883-1946)en su obra Teoría general del empleo, el interés y el dinero de 1936, que se utilizó para dar respuesta a la crisis económica mundial. Propone entre muchas cosas, la intervención del Estado, el aumento de salarios, prestaciones, creación de servicios de beneficencia para que circulen los capitales, haya más consumo y trabajo y se eleve el nivel de vida de la gente y el país sea más competitivo.

A pesar de las grandes criticas que ha sufrido este modelo económico por parte de los neoliberales por la alta participación del Estado en la economía, es el modelo que más éxito ha tenido para salir de las crisis económicas y como ejemplo simplemente podemos mencionar el de Japón. Esta nación sufrió gravemente con la IIGM pero tras implantar el Modelo Benefactor correctamente, ya para la década de los 60 se había convertido en un potencia mundial.

2. Desarrollo Estabilizador.

La política económica que se aplicó durante el periodo comprendido entre 1954 y 1970 se conoce con el nombre de Desarrollo Estabilizador. El presidente Adolfo Ruiz Cortines inició dicha política económica. No obstante el inicio del milagro mexicano y la industrialización éstos no se consumaron como debían, ya que la riqueza no se distribuía, así que los gobiernos tuvieron que hacer ciertos ajustes a la economía. Fueron varios los errores que se cometieron para que el país no se desarrollara como las circunstancias lo hubieran permitido. Entre éstos podemos mencionar a la corrupción, el mal desempeño de las administraciones, y la mala planeación, lo que se tradujo en que la industrialización no se realizó porque el país simplemente no desarrolló tecnología propia y siguió comprándola en el exterior casado por la mala distribución de los recursos.

Si bien ya había terminado la Segunda Guerra Mundial, inició un nuevo conflicto conocido en el mundo como Guerra Fría. La cual consistió en una guerra no declarada entre el bloque capitalista encabezado por EU y el socialista dirigido por la URSS; ambos bloques comenzaron a competir en todo por demostrar cual tenía el mejor sistema socioeconómico que permitiría conseguir la hegemonía mundial. Como siempre, México no esta aislado de estos conflictos, por lo que constantemente tenía que negociar con una y otra parte, aunque se le consideraba oficialmente como capitalista. Como la IIGM había terminado e iniciaba otro conflicto igual de desgastante, los países que participaron en la guerra retomaron sus lugares en la esfera mundial, por lo que volvieron a industrializarse y empezaron a proteger sus economías y mercados dejando de prescindir de muchos productos y servicios mexicanos.[2]

Entonces México no supo realmente industrializarse cuando tuvo la oportunidad y sólo se quedó al nivel de las manufacturas y así no podía entrar al juego de las grandes naciones. Otro error crucial que cometieron las administraciones fue que en pos de la industria descuidaron enormemente el sector primario, esto es a la agricultura, a pesar de que México tenía buenos suelos y prácticamente toda su historia había sido un país agrícola productor de alimentos. Prácticamente todos los recursos se dedicaron a la industria y al campo simplemente se le dejó en el olvido; consecuentemente el país empezó a importar cada vez más alimentos y tecnología por lo que recurrió al endeudamiento externo y a la inflación.

Un problema provocó otro y otro. El descuido del campo y el intento de industrialización produjo un éxodo de personas del campo a las ciudades, las cuales no estaban preparadas para recibir a tantos migrantes en tan poco tiempo. Ciudades como la de México, Tijuana y Guadalajara sufrieron de una alarmante explosión demográfica que demandaba casas, trabajos, escuelas, servicios públicos como el alumbrado, alcantarillado, vías de acceso, servicios de limpia, seguridad, servicios médicos, etc., que el estado simplemente no podía proveer lo que provocó la aparición de cinturones de miseria, ciudades perdidas, gran delincuencia, contaminación y la aparición de las economías informales y el tráfico de drogas y productos de dudosa procedencia. En pocas palabras estos problemas han rebasado al Estado hasta nuestros días.

El país recibió muchos recursos desde la década de 1940, creció económicamente pero no logró el desarrollo, ya que no distribuyó los recursos entre los sectores más necesitados de la población. Como medida aplicó el Desarrollo Estabilizador, que como su nombre lo indica pretendía “estabilizar” la vida socioeconómica del país. Entre las medidas que se aplicaron destacan las siguientes: Se pretendió controlar la inflación por medio del control de precios de productos agrícolas y de la canasta básica, el Estado creó más empleos por medio de compañías paraestatales que estableció, siguió empleando divisas obtenidas por las exportaciones del país a través del sector paraestatal en el ramo industrial, siguió empleado recurso obtenidos de otros sectores como el turismo, el minero y el de los hidrocarburos para apoyar a la industria, para aumentar el control del Estado se crearon corporativos subordinados al aparato burocrático estatal de organizaciones de masas y sindicatos. Se impulsó la financiación de proyectos públicos con ahorros voluntarios nacionales y del exterior, se otorgaron mayores estímulos fiscales a empresario nacionales, se inyectaron recursos para desarrollar obras de infraestructura, se impulsó un apoyo al campo conocido como Revolución Verde para hacerlo más productivo, se crearon programas de asistencia social como Conasupo (1961), y se amplio la participación civil otorgando el voto a la mujer (1953), se crea el ISSSTE, CECATIS, etc., se intensificaron las políticas proteccionistas a las manufacturas nacionales y la tasa de crecimiento del Producto Nacional Bruto (PNB) se mantuvo entre el 6 y 7% anual impulsando la producción de bienes de consumo para el mercado interno, la inflación se mantuvo en sus niveles más bajos del 2.6% anual manteniendo al peso en una paridad de $12.50 con respecto al dólar por más de 20 años y se logró la estabilidad de los precios. Esta política tuvo relativo éxito y se consideró que el Milagro Mexicano continuaba.

            A pesar de las intensiones del gobierno por controlar la inflación, el endeudamiento, los movimiento sociales y el mantenimiento de una balanza comercial favorable los problemas continuaron. El crecimiento, con el tiempo, demostró ser ficticio y de poco alcance, el país seguía endeudándose y cada vez más vio recortarse o limitarse los programas sociales, la burocracia seguía creciendo y el gobierno se corrompía cada vez más en todos sus niveles.

A finales de la década de 1960 el gobierno tuvo que aplicar una política autoritaria, tanto para mantener la economía estable como para controlar a los sectores populares cada vez más conscientes de su realidad, por lo que optó por reprimir huelgas y protestas pretextando que eran comunistas pero lo único que dio como resultado fue la aparición de guerrillas en las ciudades y en el campo que intensificaron los problemas del país; estos movimientos sociales se inspiraron en movimientos internacionales como la revolución cubana y otras que abogaban por una sociedad más justa y equitativa bajo modelos socialistas. Aunque los mayores esfuerzos del gobierno fueron en lo económico y social, los logros esperados no fueron duraderos pues un sector muy reducido de la sociedad prácticamente seguía controlando la mitad del ingreso total del país.

            El gobierno terminaba la década de 1960 y se negaba a aceptar su verdadera realidad, por lo que se esmeraba en mostrar un ambiente de paz, estabilidad y progreso ante el exterior que no existía en el interior. Para ello organizó las olimpiadas de 1968 y luego el mundial de 1970 que se tiñeron de rojo por los sucesos de Tlatelolco y por la Guerra Sucia y la guerra abierta que tenía el gobierno con las guerrillas que surgieron.[3]

3. Desarrollo Compartido.

México inició la década de 1970 en medio de una grave crisis social y económica. La balanza comercial presentaba un grave déficit, la inversión pública y privada disminuyeron, el campo cada vez estaba más arruinado, el desempleo y la inflación alcanzaban límites inesperados; y los movimientos sociales demandaban cada vez mejores tratos y mejoras en su nivel de vida. La administración de Luis Echeverría que inició el presente modelo gozaba de un gran desprestigio y resentimiento, por su responsabilidad en la persecución de las organizaciones populares y la matanza de los estudiantes el 2 de octubre de 1968. Así, para corregir las deficiencias del Desarrollo Estabilizador, aunque sin desecharlo totalmente, se diseñó la política económica conocida como Desarrollo Compartido que tenía como principal objetivo favorecer a la población más necesitada.

            A partir de este momento las metas de los programas o modelos económicos son muy poco claras. Todas hacen énfasis en que acabaran con la pobreza y la desigualdad, pero ya no queda claro el cómo, pues en sí se caracterizan por ser modelos populistas altamente demagógicos, pues sólo buscan convencer a las masas de otorgar su voto y consentimiento al régimen en cuestión.

            El Desarrollo Compartido permeó los gobiernos de Luis Echeverría Álvarez y José López  Portillo. Los objetivos del presente modelo consistían en ampliar el gasto público, mejorar la distribución del ingreso, fortalecer la economía, aumentar los empleos, aumentar aún más la participación estatal en la vida productiva del país, establecer la soberanía del país sobre sus recursos naturales, etc. No obstante estos objetivos, el gobierno en algún momento desvió sus responsabilidades y lo único que resultó fue una mayor crisis.

            Para mejora su imagen el gobierno liberó a presos políticos, decretó leyes de amnistía, incorporó a opositores a su gobierno, hizo promesas de mayores libertades y participación democrática permitiendo a los partidos pequeños mayor presencia en las diputaciones.

            Estos gobiernos se caracterizaron por ser altamente populistas con carácter demagógico.[4] Prometieron grandes cosas que simplemente no se podían realizar de esa manera. Echeverría con el fin de crear más empleos y conciliarse con los estudiantes y los trabajadores afectados por las reformas estatales, optó por el endeudamiento, solamente en su periodo la deuda externa aumentó cinco veces y engrosó la burocracia estatal creando cientos de Secretarías de Estado y paraestatales, la mayoría de ellas totalmente improductivas que llevarían al Estado a la quiebra.[5] El pedir prestamos a instituciones como el Fondo Monetarios Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM), se convirtió en la solución fácil y rápida de los gobiernos, pero con cada préstamo otorgado la soberanía del país quedaba negociada y el debilitamiento del Estado se hacía inminente. La devaluación del peso paso de $12.50 a $15.36 por dólar y la deuda aumentó a más de 19000 m.d.d.

            Se crearon escuelas y hospitales junto a otros programas de asistencias social como CONAPO, INFONAVIT o FONACOT. La deuda seguía creciendo y el país estaba al bordo del caos. Para entonces el gobierno ya había abandonado completamente la política de industrialización, sustitución de importaciones y comenzaba el declive del Estado Benefactor.

            Dentro de este modelo económico incluimos el Modelo de la Alianza para la Producción que implantó José López Portillo. No obstante el nombre del nuevo modelo, éste en realidad continuó con una política económica y social muy similar a la de su predecesor, sin grandes cambios, y teniendo como común denominador el endeudamiento que ascendió a 20948 mdd en 1977, la inflación alcanzó el 27.2%, la corrupción y el subdesarrollo también iban en aumento. El presidente hizo un llamado a los empresarios y a los sindicatos para que juntos superaran la crisis –la solución somos todos- decía. Sin embargo, lo que verdaderamente caracteriza a este periodo, es el inicio de la petrolización de la economía.

            Desde inicios del siglo XX el país se había caracterizado por sus riquezas petroleras. Sin embargo, bajo este sexenio se encontraron importantes yacimientos en Tabasco y Campeche; yacimientos que se pensó eran casi inagotables y que consecuentemente sacarían al país de la crisis. Ente 1978 y 1979 el gobierno destinó el 20% del gasto público a Pemex. Los precios del petróleo en el mundo estaban por las nubes debido al conflicto que se vivía en el mundo con el embargo petrolero echo por los países árabes a occidente por los problemas con la creación del Estado de Israel en Palestina y por la Revolución iraní.

La primera de estas crisis fue en la década de 1960, y la otra en 1979. Ya desde 1973 la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), había limitado la producción para elevar los precios y presionar a occidente para que dejara de apoyar a Israel. Por lo tanto, Estados Unidos presionó a México a que explotara sus propias reservas para disminuir el impacto del boicot petrolero de los países de la OPEP; desde entonces México empezó a depender en gran medida de este hidrocarburo, y fue así como “petrolizó” su economía. El petróleo se vio como palanca de desarrollo y el gobierno empezó a hablar de saber administrar la riqueza.

            Después los precios del petróleo decayeron, el país no supo aprovechar la riqueza que acumuló, y sí acumuló más deudas y altos niveles de corrupción en los cuales el mismo presidente y sus más allegados quedó evidenciado; y más aún siguió descuidando los demás sectores productivos y tendió a depender casi totalmente del petróleo, situación que se ha prolongado hasta nuestros días. La dependencia del país hacia el exterior se hizo cada vez más evidente y se intensificó.

4. Neoliberalismo.

Por miedo a que se repitiera una crisis semejante a la de 1929, casi todos los países adoptaron el modelo del “Estado de Bienestar” después de la Segunda Guerra Mundial. A pesar del progreso que se presentaba y la mejor calidad de vida, ciertas elites empresariales no tenían mucha participación directa en este modelo económico, por lo cual empezaron a sabotearlo tachándolo de comunistas o socialista, y mediante varias estratagemas infiltraron gente en los gobiernos y los empujaron al endeudamiento y a la burocratización excesiva.

Por lo cual se optó por cambiar la estrategia. Contra este tipo de Estados que planificaban la economía, los economistas de extrema derecha, inventaron la teoría radical del Neoliberalismo que va de la mano con la globalización.[6] Se combatió los excesos de la intervención del Estado en la Economía para implantar el nuevo sistema.

Defendían el libre comercio sin trabas gubernamentales, pues según ellos insistían en que la libertad de comercio era el motor de la economía y lo que ordenaría todo de forma natural. El neoliberalismo promueve un capitalismo agresivo, en el cual el Estado hace y promueve solo a los grandes consorcios que son los que van a producir los trabajos y a crear mayor competitividad según ellos-, pero de esta forma es más fácil especular con todo. Y se opta por controlar los precios de los productos y congelar los salarios “artificialmente” a su propia conveniencia.

            El neoliberalismo fue implantado oficialmente en la década de 1980 bajo los gobiernos de Ronald Reagan (1981-1989) en Estados Unidos, quien también repetía “el Estado no es la solución, es el problema”, y el de Margaret Tatcher (1979-1990) en Inglaterra, éstos fueron sus principales promotores, debido a la alianza que tienen los consorcios anglosajones de ambos países. Después del fin de la Guerra Fría –con la caída de la URSS- promovieron el modelo económico en todo el mundo. Bajo el discurso del libre mercado Washington, el Grupo de los 7 (los países más industrializados), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional impusieron la globalización y el neoliberalismo; ello implicó el debilitamiento de las economías nacionales.

La economía globalizada se implantó con los organismos financieros internacionales como el FMI y el BM El trabajo de estos organismos es promover el libre comercio, las privatizaciones y el fin de los Estados Nacionales fuertes. Los bancos fueron los principales beneficiados de esta política económica pues son instituciones diseñadas para especular. Bancos de inversión a largo plazo como son J. P. Morgan, Lehman Brothers, Merry-Lynch, Bear Sterns y Morgan-Stanley. Con la crisis económica estos bancos también fueron los primeros que George Bush Jr. rescató del colapso económico con dinero de los contribuyentes.

Los gobiernos neoliberales ayudan más a las empresas que al pueblo, pues paradójicamente ayudan y rescatan aquellas empresas y bancos causantes de la crisis sin pidirles cuentas. Las ganancias obtenidas son privadas, mientras que las deudas se socializan y el pueblo termina pagándolas. Los altos ejecutivos de estas empresas se convirtieron en políticos ocupando puestos de altos funcionarios, que luego son ellos mismos los que emiten leyes para proteger a sus empresas. Por ejemplo: Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York, es el dueño de la empresa Bloomerg L.P., empresa de Medios de Comunicación y Servicios de Información Financiera, Donald Bren, como Promotor Inmoviliario, es el manda más del Condado de Orange en California, el funcionario Gary Magress posee los derechos del agua en Colorado, etc.

Estados Unidos, desde la década de 1980, impulsó en los países en vías de desarrollo las políticas neoliberales bajo el pretexto de fortalecer el libre comercio, la democracia y la libertad; ello refuerza los intereses de las multinacionales como General Electric, General Motors, General Foods, etcétera. El neoliberalismo trata de acabar con los sindicatos, dándoles todas las facilidades a las grandes compañías privatizándolo todo y descuidando a los pequeños y medianos productores, que son los que en todos los países producen cerca del 80% de los empleos. En el neoliberalismo la ganancia es lo único que cuenta no la persona, ello implica una total deshumanización de la economía. Promover el libre comercio en una economía globalizada y dominada por monopolios multinacionales beneficia solo a los monopolios.

El neoliberalismo intenta disminuir y en la medida de lo posible desaparecer al Estado y manipular al gobierno. Con ello el Estado ha cedido a las multinacionales el control de territorios enteros, y por si fuera poco busca privatizar las ganancias pero socializar las pérdidas y los riesgos para que puedan ser cubiertos por el pueblo. Esta política ha tenido graves repercusiones en nuestro país hasta nuestros días, pues es notorio que desde que se implantó el nivel de vida y el poder adquisitivo de la población más necesitada ha disminuidao y las grandes fortunas de unos cuantos siguen en aumento.

En México se implantó el Neoliberalismo desde el gobierno de Miguel De la Madrid Hurtado y lo impulsó a lo grande Carlos Salinas con la firma del Tratado de Libre Comercio firmado con E.U. y Canada, condenando a millones de familias a la pobreza.[7] Impulsó las privatizaciones de todo el sector productivo del país que siguen en voga hasta nuestros días sin ninguna precausión.[8] Así, por lo tanto:

-El gobierno no pretende aumentar el gasto público, descuidando programas de asistencia social.
-Privatiza las empresas estatales pues alegan que no son costeables.
-Da libertad económica a los empresarios nacionales y extranjeros.
-Elimina controles de precios y que los empresarios los regulen.
-Regulación y congelamiento de salarios.
-Apertura comercial, sin proteccionismos
-Sustitución del capital industrial por el bancario.
-Firma de tratados de libre comericio.
-Recates financieros a empresas privadas con recursos del Estado (FOBAPROA).
Y como resultados se ha tenido:
-Mayor desigualdad entre ricos y pobres.
-Pérdida del poder adquisitivo.
-Mayor inflación, alza de precios.
-Disminución del gasto social en salarios, educación, salud, vivienda y empleo.
-Proliferación de la pobreza, el desempleo, concentración de capitales.
-Proliferación de actividades ilícitas comerciales, narcotráfico y delincuencia organizada.

Todo indica que el Estado mexicano, no importa que parido este en el gobierno, sigue implantando medidas económicas neoliberales dictadas por el FMI y el BM, y a pesar de las voces de alarma que se han dejado sentir tanto en el extranjero como en México tales como recesión económica, pobreza en crecimiento, altos índices de violencia, etc., se niega a escuchar y sigue implantandolas. Muchos países como Rusia, la India o Brasil han abandonado dicho modelo por lo catastrófico que ha resultado, pero México sigue fiel a sus preceptos.

5. Políticas fiscales.

Las políticas fiscales son el conjunto de medidas que el gobierno aplica para regular las transacciones del régimen tributario, el gasto público, el endeudamiento tanto externo como interno; así como a las operaciones de organismos autónomos como componentes del gasto nacional. Todo ello determina el público.

El gobierno se ha caracterizado por gastar más de lo que percibe. Siendo así, existen varios mecanismos por los cuales el gobierno se hace de recursos, primero: a través de toda clase de impuestos (IVA, ISR, IETU, etc.), las percepciones que recibe de las compañías paraestatales como Pemex- y los préstamos que pide al exterior o al interior. Al gastar más de lo que percibe, desde los años de 1970 principalmente, el gobierno mexicano tiende a aumentar impuestos, incluso a una escala mayor que la de países altamente industrializados, por lo que los productores nacionales tienden a aumentar los precios a su vez. Si embargo, aún así al gobierno no le alcanza para cubrir el déficit por lo que tiene que recurrir al endeudamiento en el extranjero, pero ello tampoco es suficiente, y entonces empieza a expedir más dinero circulante al mercado lo cual provoca inflación y consecuentemente se presenta un alza desmedida en los precios y el país pierde la oportunidad de mejorar su competitividad al impedir el desarrollo y la mejor distribución de la riqueza en el país.


El aparato productivo mexicano y del mundo en los últimos siglos ha sido regido por el Capitalismo. El capitalismo surge cuando el mercado alcanza su máximo grado de desarrollo a nivel mundial. Es uno de los resultados de la revolución industrial inglesa; donde prácticamente todo llega a tener un valor y un precio, entre ello incluido el trabajo. El valor del trabajo se cubre con un salario pagado en dinero y el dinero, a su vez, tiene un precio llamado interés. Contrario a lo que el capitalismo clásico defiende el precio y el valor de las cosas no está fijado únicamente por la oferta y la demanda. Bajo el capitalismo  el dinero tiene un papel sumamente importante pues con este objeto material se dota de la capacidad para medir el valor social de otros objetos materiales, animales, gente y trabajo. Así, el dinero, como patrón de valor se intercambia por bienes y servicios.

            Como en el capitalismo todas las transacciones económicas se hacen con dinero y por ende todo se adquiere con dinero, todo el mundo trata de adquirir tanto dinero como sea posible. El ser humano, desde que se percató de ello, trata de enfocar todo su esfuerzo y habilidades para adquirir más dinero, por lo mismo la producción, distribución y consumo de bienes y servicios están enfocados para acumular más dinero, para obtener más beneficios y acumular todo el capital que sea posible. El ritmo de la producción capitalismo se desenvuelve conforme se obtienen beneficios, y a su vez conforme la gente compra, usa, gasta y destruye bienes y servicios.

            Las economías socialistas y comunistas trataron que, por medio del estado, la riqueza generada se repartiera de forma más equitativa y justa entre la población. Para ello se trataron de desarrollar mercados adecuados de distribución, que permitieran evitar una sociedad sin clases o niveles, lo cual fue muy cuestionable, pues sus intentos a similitud del capitalismo también estaban orientados hacia la acumulación de más capital.

            Los modelos económicos actuales han provocan desigualdades y sociedades cada vez más estratificadas. Para evitar que las desigualdades y la propiedad privada crezca es necesaria la intervención de un Estado fuerte para evitar que los pobres expropien la riqueza y privilegios de los ricos y viceversa.

            Inglaterra fue el primer país en el mundo que implantó el libre cambio a mediados del siglo XIX tras convertirse en el primer país capitalista y productor de bienes. Pero la competencia internacional pronto surgió y otros países buscaron también industrializarse y proteger sus productos a través de barreras arancelarias, y resguardarse del libre comercio propuesto por Inglaterra, surgiendo así el proteccionismo de Estado, y consecuentemente aparecieron otros Estado capitalistas. Sin embargo, Inglaterra junto con Estados Unidos y luego otros países buscaron seguir en la delantera y desarrollaron nuevos métodos para obtener más ganancias y acumular más dinero; concluyeron que la industria era muy cara y riesgosa, había que lidiar con toda clase de problemas y riesgos, a parte de lidiar con los trabajadores, huelgas, paros, incrementos salariales y otras prestaciones; los banqueros empezaron a intervenir cada vez más en los asuntos y los negocios de los industriales, hasta que los desplazaron y optaron por obtener ganancias en base a la especulación financiera.

Precisamente con esta lógica fue como la banca moderna comenzó suplantando al capital industrial. El capitalismo industrial se convirtió en el viejo capitalismo, el cual fue quedando atrás, suplantado paulatinamente por el capitalismo especulativo de la banca, y se fue dando como era natural la tendencia a llegar a un acuerdo monopolista, al trust de los bancos, evitando así la libre competencia y otras interferencias.[10] Así, lo que caracterizaba al viejo capitalismo era que dominaba la libre competencia, la industria y la exportación de mercancías, y ahora lo que caracteriza al “nuevo capitalismo” es que impera el monopolio, el capitalismo financiero y la exportación de capitales.

Al iniciar el siglo XX dominaron los capitales financieros de Inglaterra, Estados Unidos, Francia y Alemania. En estos países la acumulación de capitales fue enorme, produciéndose así un excedente de capital en los países más avanzados los cuales empezaron a “exportar” a otros países más pobres financiando la construcción, por ejemplo, de infraestructura, la exportación de capitales repercute en el desarrollo del capitalismo donde es invertido y así extiende sus redes en el mundo. El primer Banco Central moderno fuerte fue creado en Inglaterra.Al ir ejerciendo cada vez más influencia sobre el gobierno el sistema financiero privado impulsó la centralización de la banca, concentrando la riqueza en Bancos Centrales para impulsar el Neoliberalismo. 

Sector Productivos.
Primario.

Solamente existen dos fuentes de riqueza en el mundo: los recursos naturales y el trabajo del ser humano, de ahí se derivan los distintos sectores productivos que son: El sector primario o agropecuario, sector secundario o industrial y terciario o servicios.

            El sector primario está constituido por la agricultura, la ganadería, la pesca, la apicultura y la silvicultura. México a través de su historia se había caracterizado por resaltar en es sector, las actividades más importantes eran las agrícolas complementándolas con la minería. Así transcurrió por cientos de años hasta la llegada del siglo XX, después de la revolución, el país trató de emular los ejemplos de otras naciones que se habían industrializado y creado grandes capitales, pero que históricamente no se habían caracterizado por sus cuestiones agrícolas. Por lo tanto, México para realizar su industrialización partió de bases muy distintas a las de otros países, y como ya vimos el país no sólo no supo industrializarse, sino que incluso descuido lo que ya tenía dominado durante cientos de años, que era la producción del campo, que es la que había alimentado a la población.

            La descapitalización del campo para apoyar un modelo productivo en el cual no se tenía mucha experiencia fue el peor error que pudo cometer el país.[11] El país consecuentemente, con la implantación de los distintos modelos económicos, no se industrializó y cada vez se hizo más dependiente de otros países pues también se le retiraron los subsidios, y ahora se tienen que exportar alimentos para cubrir las necesidades básicas de la población.  

En realidad el primer sector, el sector agropecuario, es el más importante de los tres pues es el encargado de producir los alimentos, pero, paradójicamente es el más descuidado ya que es el que deja menos ganancias inmediatas las cuales en realidad se quedan los intermediarios. Así que tenemos que en la década de 1950 el país en cuestiones agropecuarios exportaba el 51% de su PIB, y ya para 1982 éstas no superaban el 5.8%.[12]

 Sector Secundario.

El sector secundario está constituido por la industria o sector de transformación. Está subdividido entre la industria de extracción, minería e hidrocarburos y el propiamente de transformación: construcción, producción de electricidad, manufacturas y petroquímica. El sector industrial es el más prolífico de los tres, pues se ha comprobado que de cada dólar invertido se pueden obtener hasta diez en ganancias, y produce muchos y muy variados empleos permitiendo distribuir mejor la riqueza, sin embargo requiere mucha inversión y trabajo y las ganancias pueden ser vistas sólo a mediano y largo plazo. Otro punto negativo del sector industrial es la destrucción de la naturaleza y la contaminación que produce, la cual en muchos casos puede ser irreversible.

Los primeros intentos de una “industrialización” en nuestro país pueden remontarse al primer gobierno republicano, el de Guadalupe Victoria (1824-1828), que brindó oportunidades a compañías extranjeras para la extracción de minerales utilizando tecnología de punta, luego en 1830, don Lucas Alamán, fundó el Banco de Avío para apoyar con créditos proyectos productivos fabriles, y así elevar la calidad de los productos mexicanos.[13] Se crearon industrial textiles que con el paso del tiempo no prosperaron.

También la Constitución de 1857 intentó impulsar la industria, pues el capitalismo mundial estaba acaparando los mercados internacionales, apoyó así mismo la construcción de ferrocarriles, pues estos van de la mano con a industria, muchos de estos proyectos no funcionaron por los problemas que se vivían en el país, así que el país tuvo que conformarse con haciendas de producción tradicional altamente dependientes de mano de obra barata que fue la que se explotó en el país hasta los inicios de la revolución de 1910. Y el último gran intento de industrialización del país se dio hasta 1941 en adelante cuando se intentó aprovechar la IIGM, y los capitalistas dejaron las manos libres a México para realizar esta tarea que no prosperó.

Sector Terciario.

El sector terciario o servicios está formado principalmente por las instituciones de comercio, salud, transportes, servicios de la banca (financieros), comunicaciones, educación, recreo, profesional, restaurantes, esparcimiento, etc. Este sector en teoría no produce tal cual mucho, pero es que hace posible que los otros sectores realicen sus actividades, de lo contrario no podrían hacerlo.

En las últimas décadas, especialmente desde que se implantó el neoliberalismo a nivel mundial, el sector servicios ha venido creciendo en detrimento de los dos primeros, pues el es sector que permite más fácilmente la especulación; requiere menos inversión y las ganancias pueden ser muy altas y a corto plazo dependiendo como se manipulen las variantes.

Es un sector altamente especulativo pues es donde intervienen mucho intermediarios que operan entre el productor y el consumidor. Lo peligroso de que crezca más este sector que los demás es que hay demasiada oferta, pero no suficiente demanda debido a la falta de circulación de capitales provocado por la falta de productividad y generación de riqueza y al estancamiento financiero. A este fenómeno también se le conoce como Terciarización de la Economía.

Lo ideal es que los tres sectores se apoyen entre sí para lograr un desarrollo integral de la economía, siempre y cuando crezcan proporcionalmente conforme a las necesidades así lo demanden.

El sistema político mexicano.

El sistema político mexicano ha estado moldeándose tras largos años de luchas y confrontaciones desde México ganó su independencia de España en 1821. Desde entonces se enfrentaron diversas propuestas entre ellas el monarquismo y la República, finalmente quedó fuera la posibilidad monarquista y el país se tambaleó ahora en un confrontación entre el republicanismo federal y el centralista. Sin embargo la transformación histórica del sistema políticos mexicano del México contemporáneo quedo definido a la luz de la Revolución mexicana de 1910 y la Constitución de 1917.

            Después de la gran movilización de los distintos actores sociales y la experiencia de ingobernabilidad que significó el periodo revolucionario,  quedó claro que había que establecer un nuevo pacto social y político donde todos los actores pudieran participar de forma justa y equitativa, ello estuvo demandado en los planes que lanzaron las distintas corrientes revolucionarias del país, desde el Plan de San Luis de Francisco I. Madero, pasando por el de Guadalupe, el de Agua Prieta hasta el Plan de Ayala de Emiliano Zapata. A estas y otras demandas tenía que responder el nuevo sistema político mexicano.

            La introducción del voto popular directo en la Constitución, Sufragio efectivo. No reelección, fue un gran paso que permitió la participación de las masas al nuevo sistema gubernamental. El pueblo ejerce su soberanía por medio de los poderes de la Unión, bajo un contexto liberal-democrático. El gobierno se hace garante de expandir sus funciones en la organización del trabajo, los medios de producción y defensor de la vida pública y bienestar del pueblo; es lo que podríamos entender como un gobierno paternalista.

Porfirio Díaz se había mantenido tanto tiempo en el gobierno con el pretexto de que el pueblo no estaba listo para una vida democrática, y después de su derrocamiento la Constitución y los poderes de la Unión tomaron dicho rol. Por lo tanto, el poder siguió concentrado la incapacidad de llegar a acuerdos comunes, surgió así la figura de un presidente fuerte con amplios poderes, fenómeno conocido como Presidencialismo, muy característico hasta nuestros días.

            El presidente tuvo que pactar con los distinto poderes para llegar aun federalismo corporativo. Plutarco Elías Calles logro obtener el apoyo del movimiento obrero organizado por la CROM y del Partido Laborista, en el afán de afianzar las conquistas sociales, por lo que la autonomía de las organizaciones populares y laborales decayeron al quedar supeditadas al gobierno federal. Se depositaron grandes poderes en la figura presidencial respaldada por un Partido Oficial, que primero fue el PNR y luego el PRI.

Así el partido oficial concentró áreas políticas y el presidente de la República y su gobierno funciones económicas y administrativas.[14] Estos poderes se concentraron en pocas manos, con el pretexto que dieron las crisis que se vivieron durante el siglo XX, poniendo muy en duda la cuestión de la libertad y la democracia característica de los Estados Republicanos.

            El presidente y los poderes de la Unión se dieron el autoderecho de darse poderes extraordinarios, con las crisis de 1928, (para defender la Revolución), las expropiaciones iniciados en la década de 1930 con toques nacionalistas (Facultades extraordinarias en materia económica y social conferidas por el Congreso al presidente) y el Plan Nacional de Desarrollo, para crear un pacto de orden corporativo; así el ejecutivo reorganiza las secretarías y departamentos; más tarde con la inserción del país en el contexto internacional con la industrialización del país y finalmente con las crisis económicas de los años 70 y 80, y la inserción de México al modelo Neoliberal. Estas crisis dieron la impresión de la necesidad de una centralización, subestimando la capacidad de organización de la sociedad mexicana.

Únicamente dos partidos políticos han gobernado el país en un periodo de ochenta años, el PRI y el PAN, dejando fuera de la vida político a otras organizaciones que no están afiliadas a los partidos oficiales, lo cual cuestiona la capacidad de la vida democrática y política de incluir otros sectores de la población al proyecto de nación. El Estado rector se declaró como capaz de dirigir la economía y el control de la sociedad por medio del corporativismo, que en realidad no cubrió todos los niveles sociales; no ha logrado dar respuesta a las nuevas realidades sociales, económicas y políticas de un mundo cambiante. Con esto surge la necesidad de crear un nuevo pacto social incluyente.

Partidos políticos.

 Podemos rastrear el origen de los partidos político en México con la consumación de independencia de éste. Los primeros partidos tuvieron sus orígenes en las antiguas Logias Masónicas, las de York y la del Rito Escocés. La primera representando los intereses de los liberales y la segunda los de los conservadores. La vida turbulenta del siglo XIX no hizo posible la creación de una vida republicana y mucho menos democrática; la oportunidad de crearla llegó hasta después de la Revolución.

            Desde la época del porfirismo se tiene el registro de algunos partidos independientes del gobierno de auténtica oposición. Entre ellos destaca el Partido Liberal Mexicano de los hermanos Flores Magón, o el Partido Nacional Antirreeleccionista de Francisco I. Madero que se opusieron férreamente al régimen autoritario de Díaz. Otros partidos que se formaron temprano el siglo XX fueron el Partido Comunista en 1919, el Partido Laborista Mexicano de 1919, el Partido Nacional Agrarista de 1920, entre otros.

Después de la contienda revolucionaria los distintos generales veteranos de la Revolución se disputaban el poder, y cada que había elecciones éstas iban acompañadas de rebeliones armadas y protestas. Por ello el general Plutarco Elías Calles propuso la creación de un partido oficial de Estado, que agrupara a todos los revolucionarios y a partir de sus filas se eligiera al siguiente presidente del país, esta partido fue el Partido Nacional Revolucionario o PNR en 1929 tras el asesinato de Álvaro Obregón. Bajo el gobierno de Cárdenas en 1938 el partido oficial cambió de nombre a Partido de la Revolución Mexicana (PRM), finalmente desde 1946 adoptó su nombre actual de Partido de la Revolución Institucionalizada, que gobernó el país de 1929 al año 2000; y luego del 2012 ha nuestros días. En este mismo año se creo la Comisión Federal de Vigilancia Electoral (CFVE).

            El partido oficial de Estado no sólo se creo para dirimir las diferencias entre los revolucionarios, sino también para mantener el poder dentro de un grupo selecto de personas. La oposición oficialmente existe, pero ha sido más nominal que práctica, pues llama la atención que el sistema electoral establecido sólo simula una democracia disfrazada con un régimen presidencialista, autoritario, donde el fraude electoral es una practica cotidiana. Aunque han existido partidos de oposición, muchos de ello forman parte del partido oficial que los creo para dar la apariencia de una lucha democrática en las elecciones donde finalmente gana con apabullante mayoría el parido del Estado. Por lo tanto la única forma de acceder al poder es a través de el partido oficial. En 1951 se facultó a la CFVE para arbitrar el registro de nuevos partidos políticos y para emitir constancias de mayoría.

            En 1939 Manuel Gómez Morín (1897-1972) creo el Partido Acción Nacional. Este partido surgió para que los empresarios y la extrema derecha defendieran sus intereses de clase y económicos, ante las medidas nacionalistas, socialistas implantadas por Lázaro Cárdenas, y para hacerse del poder. Durante mucho tiempo parecía ser una real oposición al partido oficial, pero después pacto con él tras el fraude de 1988 que subió al poder a Carlos Salinas, y el PRI aceptó una alternancia momentánea de poder en el año 2000 con este partido.

            Se formaron otros partidos de oposición aunque con menos resonancia. Entre ellos se cuenta al Partido Nacional Mexicano en 1951, el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana de 1954, el Partido Mexicano de los Trabajadores de 1973 o el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional en 1987, que aglutinó a otros pequeños partidos y apareció el Partido de la Revolución Democrática o PRD, 5 de mayo de 1989, fundado por Cuauhtémoc Cárdenas (hijo de Lázaro Cárdenas) y Porfirio Muñoz Ledo. Este partido se autodefine como de izquierda, y desde entonces a competido en las elecciones donde continuamente a denunciado los fraudes electorales del PRI el PAN a los cuales acusa de estar cooperando estrechamente, como en las elecciones del 2006 y las del 2012.

            El registro de nuevos partidos había sido tarea exclusiva de criterios manejados en el gobierno. Por este motivo fue necesaria más reformas electorales, en 1973 se creó la Comisión Federal Electoral donde los partidos registrados participaban von voz y voto; en 1977 durante el gobierno de José López Portillo (1920-2004), pues cuando éste presidente fue electo, ningún partido además del PRI presentó candidato. Por tal motivo se expidió la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE), para que los partidos pequeños tuvieran representatividad en el Congreso; lo cual no afectó mucho el control político del PRI.

            No fue sino hasta 1986-1987 cuando se realizaron reformas para hacer posible una participación más pluralista. Se aumentó el número de diputados electos a 200. Pero mayores reformas electorales se demandaron a partir de 1989 cuando el PRI empezó a perder gubernaturas como las de Baja California, Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León y el D.F. Y después del alegado fraude de 1988, se creo el Instituto Federal Electoral (IFE) como órgano encargado de organizar y dar validez a las elecciones, funciones que realizaba el Poder Ejecutivo, y en 1996 se dio completa autonomía al IFE.  

Sindicatos.

Con el auge de la Revolución Industrial en Europa la necesidad de los obreros de organizarse para defender sus derechos fue imprescindible.[15] La industria demostró ser una gran oportunidad de hacer negocios y enriquecerse con la producción, distribución y venta de mercancías que podían intercambiarse con muy buenas ganancias.

Sin embargo, la otra cara de la industrialización presentaba una gran contaminación y destrucción del medio ambiente, así como la explotación y casi esclavización de los trabajadores, obligándolos a laborar jornadas inhumanas de más de quince horas diarias sin días de descanso para a hombres, mujeres, niños pequeños y ancianos; obligándoles a vivir y trabajar bajo condiciones insalubres y salarios de hambre, a parte de los grandes riesgos laborales a los que estaban propensos los trabajadores sin ningún tipo de indemnización o protección.

Así, en Europa aparecen organizaciones que agruparán y ayudarán a los obreros a luchar por mejores condiciones y salarios. Aparecen las primeras Uniones y Sindicatos, apoyados por movimientos socialistas y comunistas que surgieron en toda Europa y se trasladaron a América vía EU. En México a finales del siglo XIX había poca industria, pero sobresalía la industria textil que lo mismo que en Europa presentaba condiciones deplorables. Por ello, durante el Porfiriato estallaron huelgas como las de Río Blanco y Cananea.[16]

Los obreros empezaron a agruparse en gremios de alijadores, canteros, tranviarios y otros. Surgió la Casa del Obrero Mundial como agrupación importante con una ideología anarcosindicalista[17] importada por españoles. Los revolucionario como Madero buscaron el apoyo de este tipo de organizaciones para llegar al poder. Los distintos gobiernos que siguieron a Madero asumieron distintas posiciones hacia los obreros y sus organizaciones, tratando de utilizarlos como mejor conviniera. Una vez en el poder, por ejemplo, Carranza, optó por un política dura e intransigente hacia los obreros; en su administración estallaron huelgas de electricistas, tranviarios y obreros, a los cuales reprimió sin misericordia, y clausuró la Casa del Obrero Mundial. Pero no dudó en formar los Batallones Rojos compuestos de obreros para combatir a los campesinos a cambio de mejoras laborales. Con esto el gobierno pronto se dio cuenta del enorme potencial de los obreros en la toma y mantención del poder político.[18]

Con este fin el gobierno empezó a apoyar y a formar organizaciones obreras. Con lo que quedó claro que la libertad sindical quedó manipulada y supeditada a los intereses del gobierno. Por esto Obregón en su lucha contra Carranza se apoyó en la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM) y su líder Luis Napoleón Morones.[19] En 1921 se creó la Confederación General de Trabajadores (CGT) que afilió a ferrocarrileros, petroleros, etc.; y en 1922 el clero político fundó la Confederación Nacional Católica del Trabajador para que la iglesia tuviera mayor influencia en la sociedad. Más tarde Calles siguió utilizando estas organizaciones y amplio la filiación a la CROM, para someter a más de un millón de afiliados, reprimir huelgas de ferrocarrileros y demás.

También los obreros jugaron un papel crucial entre las disputas de Cárdenas y el Jefe Máximo Calles. Entre 1934 y 1935 estallaron más de 600 huelgas, entre ellas las de los telefonistas las de los petroleros de la Huasteca Petroleum Company. Cárdenas apoyo las huelgas y la formación de otras organizaciones como la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM), que organizó un Comité Nacional de Defensa Proletario; a finales de 1935 se disolvió la UGOCM y se creó la Confederación de Trabajadores de México (CTM), que nombró como secretario general a Vicente Lombardo Toledano y como secretario de propaganda a Fidel Velázquez, juntos ayudaron a la expulsión de Calles. En 1938 se formó el PRM y la CTM fue su base estructural.[20]

Desde entonces los líderes obreros tienen como trabajo apoyar las políticas del gobierno. Durante Ávila Camacho, la CTM se comprometió a no organizar huelgas ni reclamos y lo mismo sucedió durante las demás presidencias, cuando el Estado pacta con los líderes de los trabajadores, es porque éstos se comprometen a no pedir aumentos salariales ni a organizar huelgas. El gobierno impuso líderes “charros” es decir, ilegítimos y corruptos para que controlaran a los obreros disidentes; Miguel Alemán los utilizó para reprimir a obreros que protestaban por los bajos salarios y la antidemocracia sindical.

En 1957 estalló el movimiento ferrocarrilero acompañado del de maestros de la sección IX del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), se unieron estudiantes, el movimientos de telegrafistas, el sindicato de Petroleros y trabajadores de El Ánfora y los de Euskadi; el gobierno persiguió, asesinó o encarceló a su líderes como Demetrio Vallejo, al pintor David Alfaro Siqueiros, al escritos José Revueltas, al periodista Filomeno Mata, Valentín Campa, Othón Salazar y Eleazar Pérez Rivero, entre otro. La represión por parte del gobierno se incrementaría en las siguientes décadas al sentir que su poder e influencia se debilitaban.

Otros sectores se unirían a las demandas de los obreros como los estudiantes, médicos, maestros y elementos de la sociedad civil. Todo ello desembocó en el asesinato y desaparición de estudiantes y líderes y la aparición de guerrillas en el campo y  la ciudad.

Como hemos apreciado el sindicalismo en México fue creado para apoyar al gobierno. Desde las cúpulas más altas vemos que se imponen a los líderes sindicales, como cuando Salinas bajo su gobierno impuso como lideresa de la SNTE a Elba Esther Gordillo; este tipo de líderes son puestos y quitados a conveniencia cuando ya no hacen falta. Por ello, un sector importante de trabajadores han luchado de forma independiente por una auténtica representación de sus intereses y los de la nación.

Las reformas políticas.

La redacción de la Constitución de 1917 permitió crear un ambiente jurídico legal que hiciera posible los cambios tan esperados en el México postrevolucionario. La Constitución como ley suprema estuvo pensada para responder a las necesidades del país, pensándolo como gente; esto es, estaba pensada para el beneficio del pueblo mexicano, no de corporaciones o instituciones que funcionaran como entes aparte, se pensaba que éstos debían trabajar para mejorar el nivel de vida de la población; pues la soberanía nacional debía recaer en el pueblo, de esta manera quedaba sellado el nuevo pacto entre los poderes.

            Ciertos ajustes y reformas se fueron aplicando en los años de 1970 cuando el sistema ya no pudo disimular la crisis. Así el Estado comenzó a aplicar una serie de estrategias para permitir mayor libertad de expresión y de asociación por la perdida de credibilidad del gobierno tras la represión estudiantil de 1968 y 1971; para promover mayor participación de los partidos de oposición, que daría paso a la Ley Federal Electoral. Y buscar atraer intelectuales de izquierda para calmar a la oposición.

El gobierno, para no perder sus vínculos con la sociedad, creo la Coordinadora Nacional de Movimientos Urbanos Populares (CONAMUP) en 1981. Así, el gobierno trató de volver a incorporar a movimientos urbanos, campesinos y de trabajadores y consolidar así un proyecto de carácter nacional o Proyecto Nacionalista.

             Bajo las gestiones de Miguel de la Madrid Hurtado y de Carlos Salinas de Gortari se hicieron modificaciones a la Carta Magna para preparar al país a los nuevos cambios. Las modificaciones se hicieron con el fin de introducir al país al nuevo orden internacional o Neoliberalismo y así facilitar la transición política y económica. Las reformas políticas modificaron el carácter proteccionista que caracterizaba a las leyes. Lo cual dio como resultado que el 38.5% de los artículos de la Constitución fueran modificados.

Entre los artículos más importantes que fueron modificados destacan el Artículo 3º que autoriza a las ordenes religiosas a ejercer la enseñanza, respetando los planes y programas de estudio oficiales, y los institutos privados podrán impartir educación religiosa; Artículo 5º Se anula la prohibición de establecer órdenes de clero regular de frailes o monjas; Artículo 24 autoriza la realización de manifestaciones religiosas fuera de las iglesias y templos; Artículo 27 que hacer referencia a la tenencia y propiedad de la tierra, pone fin al reparto agrario, permite la parcialización, renta o venta de la propiedad ejidal que pasó a ser propiedad privada, así mismo se permite a la asociaciones religiosas adquirir, poseer o administrar los bienes que les fueran indispensables para impartir el culto; el Artículo 28 Permite el establecimiento de un banco central que funcione de manera autónomo en el ejercicio de sus funciones, y ninguna entidad podrá obligarlo a conceder financiamiento; Artículo 82, permite que los ciudadanos participen en puestos públicos o de elección popular aún cuando sus padres sean extranjeros; y el Artículo 130 regula las relaciones del Estado con la Iglesia. Se restablecen las relaciones entre ambos, las iglesias y las agrupaciones religiosas tendrán personalidad jurídica propia, se reitera la libertad de culto, los ministros de cultos podrán desempeñar cargos públicos pero no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo.

Los cambios también se efectuaron tras las demandas de organizaciones obreras, urbanas, campesinas y los partidos políticos de oposición. Uno de estos fue el de la Revolución Democrática o PRD, que tras el fraude electoral de 1988 el gobierno tuvo que abrir nuevos canales de diálogo y negociación. Por ello se creo el Código Federal de Instituciones y Procesos Electorales (COFIPE), con esto los paridos de oposición recibieron recursos económicos por parte de el gobierno y les otorgó espacios publicitarios. Además se otorgó la Autonomía real a los gobernantes de los diferentes Estados de la República, dando mayores libertades locales; se permitió elegir un gobernador independiente para el Distrito Federal, se funda la Asamblea de Representantes del Distrito Federal para proponer iniciativas de ley. Estas reformas demandaban una alternancia y descentralización del poder, lo cual dio pauta a que otros partidos como el PAN se hicieran de el poder del 2000 al 2012.

Política exterior.

La política exterior son las relaciones públicas que el país establece con respecto a su posición en el mundo y con otros países. Tiene como objeto defender los intereses nacionales en el exterior. La política exterior está fuertemente vinculada con la historia del país, desde antes de la fundación oficial de éste; los territorios estuvieron inmersos en una relación internacional, por lo que constantemente ha tenido que luchar y negociar con otros países para que reconozcan su existencia, sus instituciones, sus derechos y posición en el mundo.

            La negociación con otros países para lograr estos objetivos no ha sido fácil, pues durante las crisis y conflictos vividos tenemos a los países imperialistas como España, Francia, EU o Inglaterra tratando de influenciar los asuntos internos de la nación. Así, durante y después de la revolución intentaron tomar una posición importante para ser considerada en nuestro país. A partir del gobierno del presidente Venustiano Carranza, se puso muy en claro la posición de México con respecto a otros países, exigiendo por parte de éstos respeto a la soberanía nacional.

Así, presentó una fuerte oposición a la ocupación de E.U. del puerto de Veracruz en 1914 o a la persecución punitiva en contra de Villa en 1916. La misma postura demostró frente a Alemania y EU con la cuestión del telegrama Zimmerman donde Alemania proponía una alianza con México. Después el los gobierno de los sonorenses demostraron una posición mucho más laxa hacia los países imperialistas, al no aplicar la Constitución a cambio del reconocimiento oficial, firmando los Acuerdos de Bucareli (1923) para las cuestiones petroleras y Tratados de Amistad y Comercio en perjuicio de México.

            Lázaro Cárdenas volvió a restaurar la soberanía nacional y a exigir respeto hacia el país. Aprovechando la proximidad de la IIGM implantó una ideología nacionalista y comenzó la expropiación petrolera y demás recursos naturales del país, retando y no dejándose intimidar ante las grandes potencias. México continuó su política nacionalista y la exigencia del reconocimiento de los derechos de las naciones a gobernarse así mismas hasta la década de 1970. Durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines se mejoraron las relaciones con EU, Europa y los demás países de América Latina, y en común acuerdo con el vecino del norte se construyó la presa Falcón en el cause del río Bravo. López Mateos empezó las gestiones para que en 1968 se organizaran las Olimpiadas en nuestro país y reforzó sus relaciones con Francia, la URSS y otras naciones comunistas. México apoyó la revolución cubana y condenó la guerra de Vietnam y la intervención de los poderosos en naciones débiles.

En los años de 1970 como parte de las políticas populistas de Echeverría, el presidente defendió los intereses de los países del Tercer Mundo, proponiendo foros de cooperación para acabar con las brechas de pobreza entre las naciones con intercambios de tecnología y recursos. A esto se le conoció como Carta de los Deberes y Derechos Económicos de los Estados, pero no fructificó, así mismo el país fue victima de embargos económicos por sus críticas al Estado de Israel calificándolo de racista. De igual manera apoyó al presidente chileno Salvador Allende y condenó su derrocamiento en 1973 por parte de la CIA. En 1977 el país restableció relaciones con España tras la muerte del dictador Francisco Franco.

El país funcionó de mediador en algunos problemas y guerras en Centro América y el resto del continente e incluso recibió refugiados políticos de varias naciones.  A partir de 1980 la soberanía y las opiniones políticas de México han sido influenciadas desde su acceso a las políticas neoliberales del FMI y el BM. Con el ascenso del PAN al poder las relaciones de México con otros países latinoamericanos se deterioraron, llegando casi al punto del rompimiento, como fue el caso con Cuba y Venezuela, donde se vio claramente la influencia de E.U. sobre las opiniones políticas expresadas por Vicente Fox y Felipe Calderón hacia estos países.      





[1] Barroy Sánchez, Héctor, Historia de México II, México, Mc Graw Hill, 2007, pp. 161-185.
[2] MacGregor, Josefina, Historia de México, México, McGraw Hill, 2009, pp. 215-221.
[3] MacGregor, Josefina, Historia de México, México, McGraw Hill, 2009, pp.222-223.
[4] Zoraida Vázquez, Josefina, Romana Falcón y Lorenzo Meyer, Historia de México, Bachillerato, México, Santillana, 1998, pp. 254-265.
[5] Pazos, Luis, Devaluación en México, México, Editorial Diana, 1977, pp. 43-65.
[6] Comas D. Argemir, Antropología económica, España, Ariel, 1988, p. 14.
[7] Castro, Z., Mónica, Historia de México II, México, Global Educational Solutions,  2006, pp. 161-162. Menchaca, Martínez y Gutiérrez, Historia de México II, México, Patria, 2010,  p. 189.
[8] Agustín, José, Tragicomedia mexicana 3, México, Planeta, pp. 171 ss.
[9] Mondragón Pérez, Angélica Rocío, “¿Qué son los indicadores?”, Notas. Revista de información y análisis, núm., 19, México, INEGI, 2002, p. 52.
[10] Bernnard, Guillochon, La globalización, ¿un mundo para todos?, España, Larousse, 2003.
[11] Pazos, Luis, Devaluación en México, México, Editorial Diana, 1977, pp. 89-104.
[12] Aboytes, Jaime, Industrialización y desarrollo en México, México, Plaza y Valdés, UAMX, 1989.
[13] Ramos Escandón, Carmen, La industria textil y el movimiento obrero en México, México, UAM-I, 1988, p. 22.
[14]  Hernández Chávez, Alicia, “Federalismo y gobernabilidad en México”, en: Marcello Carmagnani (Coordinador), Federalismos latinoamericanos: México/Brasil/Argentina, México, FCE, COLMEX, 1996. P. 283.
[15] Macry, Paolo, Introducción a la historia de la sociedad moderna y contemporánea, México, Grijalbo, 1991, p.146.
[16] Ramos Escandón, Carmen, La industria textil y el movimiento obrero en México, México, UAM-I, 1988, pp. 63-79.
[17] Kropotkin y Bakunini fueron los exponentes más importantes del anarcosindicalismo, que proponía la negación de la autoridad, en México su exponente más importante fue Ricardo Flores Magón.  
[18] Carr, Barry, El movimiento obrero y la política en México, 1910-1929, I, México, SepSetenta, 1976, pp. 70-77.
[19] Carr, Barry, El movimiento obrero y la política en México, 1910-1929, I, México, SepSetenta, 1976, pp. 177-178.
[20] Meyer, Lorenzo, “La institucionalización del nuevo régimen”, en: Historia general de México, El COLMEX, 2000, pp. 823-871.


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